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11 de septiembre: «Día del Maestro»

11 de septiembre:  «Día del Maestro»
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El Día del Maestro es una fecha para reivindicar la labor de los docentes en las escuelas.

También es para recordar y valorar los motivos que les hacen estar todos los días frente al aula siendo la vocación el punto de inicio, el compromiso social más allá de la transmisión de conocimientos y el rol profesional que lo caracteriza y distingue como formador de ciudadanía.

El maestro significa disponer de sabiduría para discernir, de humildad para comprender y de estar atento a la realidad que vive el alumno, de hacerse solidario con él, de ser formador y guía de ese corazón que espera para ser “corazón de educando”.

El maestro sabe que su labor no es nada fácil ni sencilla; hay realidades difíciles y complicadas en el aula, en la escuela, que provienen de situaciones familiares, de la sociedad que nos toca vivir y que requieren establecer una relación personal, generosa, comprensiva y afectiva con el alumno y poder decirle ”contá conmigo”. Orientar la mirada a los nuevos desafíos y avanzar decidido en estos tiempos de cambio que nos sorprenden y sacuden, centrados muchas veces por la intolerancia, la falta de recursos, la superficialidad, la ineficiencia y la banalización, allí está el maestro para saber dar a sus alumnos razones para vivir en la verdad, la justicia, la solidaridad, la pertenencia e identidad cultural.

Ser maestro es una tarea de enorme responsabilidad que se asume con pasión, con orgullo, con la ilusión de brindarse todo cada día por los alumnos, unidos y aprendiendo con ellos el camino del aprendizaje y los saberes, la responsabilidad, la superación de errores, el vencer obstáculos, la alegría de compartir, la generosidad de saber perdonar y ayudarlos a ser “buenas personas”, creando en ellos la cultura del trabajo en equipo, de emocionarse, de jugar, divertirse, participar y arrancar de cada uno de ellos la belleza que está en lo interior de su ser.

Maestro y alumno es un vínculo que no se puede separar “porque sólo esa relación” personal, única, sincera y afectiva, resiste la prueba del tiempo y se convierte en fuente de conocimiento. El maestro está llamado a ser luz en el camino, generando espacios educativos en clave de diálogo para la búsqueda, la pregunta y el planteo de tantas incertidumbres, abriendo lugares y momentos para la pluralidad de ideas y pensamientos, de libertad, de juicio crítico, de participación solidaria y ser comprensible en lo que se busca transmitir. En definitiva, que el maestro siga dejándose afectar humildemente por la realidad de sus alumnos, especialmente los que viven en situación de pobreza y vulnerabilidad, sabiendo que está comprometido en la construcción de un mundo mejor.

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