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26 años de la muerte de Tato Bores y la increíble vigencia de sus monólogos

26 años de la muerte de Tato Bores y la increíble vigencia de sus monólogos
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Mauricio Borensztein nació el 27 de abril de 1925. Porteño, lo dieron a luz en Libertad y Córdoba, en el seno de una familia creyente. De adolescente no llegó a terminar su tercer año en el industrial Otto Krause. Y a los 15, muchos años antes de ser un referente del humor político que llegó a incomodar con su acidez a presidentes y dirigentes, se acercó al mundo de la música como plomo: era quien se encargaba de llevar instrumentos y atriles de una orquesta.
Recién en 1957, después de haber participado en varias películas, comenzó a darle forma a su marca registrada, con el programa “Tato y sus monólogos”, en el viejo Canal 7.
Debajo de un peluquín, metido dentro de un frac, subido a las ruedas de unos patines y con un habano en la mano, Tato le hablaba a la cámara a un velocidad inusual, casi sin respirar, retratando la realidad política que tanto en aquellos tiempos como ahora suele ser más cómica que cualquier chiste de ocasión, mezclando personajes reales y ficticios.
Sin saberlo, Tato estaba haciendo lo que hoy se denomina stand-up. Adelantado a los tiempos, él fue uno de los creadores y fomentadores de un género que desde hace rato es mundial.
Si bien él era el principal creador de esos textos, tuvo la capacidad de elegir guionistas que supieron explotar aún más su condición de monologuista. Landrú, César Bruto, Jordán de la Cazuela, Aldo Cammarota, Juan Carlos Mesa, Carlos Abrevaya, Adolfo Castelo, Jorge Guinzburg, Basurto, Geno Díaz, Pedro Saborido y Alejandro y Sebastián Borensztein (dos de sus tres hijos) fueron sus socios en la construcción de un personaje que sigue sorprendiendo por la vigencia de sus monólogos.
En 1993, el programa “Good Show” terminó antes de lo previsto. Tato tenía un cáncer de huesos que le provocaba dificultades en la movilidad y fuertes dolores. Murió el 11 de enero de 1996, a los 70 años, rodeado de su familia. “Por eso, mis queridos orejones del tarro, a seguir laburando, la neurona atenta, vermouth con papas fritas… y ¡Good Show!”. El cierre de sus monólogos también tiene una increíble vigencia.
“Cuando digo por otra parte que estamos viviendo un gran momento de gran expansión monetaria, sé lo que estamos diciendo. Fíjense que en lugar de pagar el dólar a 30, 40, 50, 60, 70, 80 ó 90 mangos, lo estamos pagando ¡a 135! Y si nos mojan la oreja lo vamos a pagar a 200, porque somos tipos ricos”. Son palabras de 1962, es decir, ya pasaron 59 años. Sin embargo, el milagro de YouTube permite comprobar, una vez más, la increíble vigencia de los monólogos de Tato Bores a 26 años de su muerte. Esas palabras del Actor Cómico de la Nación parecen haber sido dichas en estas horas…

 

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