Aunque al principio de la pandemia las vacunas parecían una solución lejana, a 18 meses de los primeros casos confirmados de COVID-19 ya hay 7 vacunas validadas para su uso de emergencia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras 100 candidatas en diferentes fases de ensayos clínicos.
La mayor parte de las inmunizaciones disponibles y en estudio fueron diseñadas para ser aplicadas en 2 dosis, separadas por entre 4 y 12 semanas, de manera de estimular al sistema inmune en forma eficiente, para enfrentar una futura infección en las mejores condiciones y reducir el riesgo de hospitalización y muerte. Sin embargo, las limitaciones de suministro, las nuevas variantes y el reporte de algunos poco frecuentes efectos secundarios llevaron a que las autoridades de salud de algunos países plantearan la posibilidad de “mezclar y combinar” vacunas; esto es, cambiar la segunda dosis original por la proporcionada por algún otro laboratorio.
Finalmente, el investigador del Conicet hipotetizó que, si bien por ahora el Ministerio de Salud de la Nación no recomienda la intercambiabilidad de vacunas, es posible que en el futuro cuando se sume más evidencia favorable haya cambios en esa política.



