Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington logró un avance significativo en la lucha contra el Alzheimer.
Los científicos desarrollaron una inmunoterapia celular que, con una sola aplicación, ha prevenido la formación de placas beta amiloide y reducido en un 50% las ya existentes en ratones.
La inmunoterapia se basa en la ingeniería genética de astrocitos, células cerebrales que se encargan de funciones de soporte y limpieza. Estos astrocitos modificados pueden identificar y fagocitar la proteína beta amiloide, cuya acumulación se asocia con la neurodegeneración en el Alzheimer.
A diferencia de los tratamientos actuales, como los anticuerpos monoclonales, que requieren dosis frecuentes y presentan efectos secundarios, esta inmunoterapia se administra en una sola inyección y ha mostrado efectos sostenidos durante al menos tres meses en los modelos murinos.
Los ensayos incluyeron ratones jóvenes y adultos con enfermedad establecida, y los resultados fueron contundentes: los ratones tratados preventivamente no desarrollaron placas y los que ya presentaban la patología registraron una reducción significativa del 50% en la carga amiloide.
Aunque los resultados son prometedores, los científicos advierten que el tratamiento no se tradujo en una mejora demostrable de la función cognitiva en los ratones. Sin embargo, la inmunoterapia celular representa un avance crucial en la lucha contra el Alzheimer y podría ser una candidata prometedora para futuras investigaciones.
La estrategia CAR-A abre una nueva vía para el tratamiento del Alzheimer, al ampliar el repertorio de dianas celulares y mecanismos de intervención en el sistema nervioso central. La ingeniería de astrocitos y su coordinación con la microglía representan un salto respecto a las terapias clásicas, aportando flexibilidad y potencial de aplicación a otras enfermedades neurodegenerativas.
El equipo de la Universidad de Washington ha presentado una patente para el enfoque de los CAR-astrocitos y planea seguir perfeccionando la inmunoterapia, ajustando el diseño para maximizar la eliminación de proteínas dañinas y minimizar los riesgos sobre las funciones normales de las células cerebrales.
Antes de avanzar hacia ensayos en humanos, será fundamental demostrar la seguridad y eficacia del método en nuevos modelos preclínicos. La cautela sigue siendo necesaria, pero la comunidad científica valora la posibilidad de contar con tratamientos más efectivos y duraderos, que puedan modificar el curso del Alzheimer y mejorar la calidad de vida de los pacientes en el mediano plazo.



