China se declaró líder mundial en inteligencia artificial y presentó un ambicioso plan para los próximos cinco años que integra la IA en todos los sectores productivos de la economía.
En la apertura de su asamblea parlamentaria anual, el gigante asiático lanzó una afirmación que resonó en todo el mundo: ya se considera el número uno global en investigación, desarrollo y aplicación de inteligencia artificial.
El plan estratégico de China para los próximos cinco años se centra en la creación de algoritmos y su integración masiva en la manufactura, la logística, la salud y la educación. Para lograrlo, China planea construir centros de computación de hiperescala impulsados por energía barata y fomentar comunidades de código abierto para rivalizar con el ecosistema cerrado de las grandes firmas estadounidenses.
La estrategia “AI+” de China tiene como objetivo crear nuevas fuerzas productivas de calidad y colocar la tecnología en el centro absoluto de su economía. El gobierno del primer ministro Li Qiang presentó el concepto de “nuevas fuerzas productivas de calidad” y destacó la importancia de la IA en la creación de un futuro próspero y sostenible.
China también logró avances críticos en computación cuántica, biomedicina y robótica, y destacó especialmente la soberanía alcanzada en la fabricación independiente de chips, un punto de tensión en su disputa con Occidente. El país ha presentado un plan para desarrollar robots humanoides e interfaces cerebro-máquina, y para impulsar la automatización en todos los sectores industriales.
La demostración de fuerza de China ocurre en un clima de máxima tensión, mientras Estados Unidos mantiene restricciones severas al acceso de China a chips de última generación. La cumbre entre Xi Jinping y Donald Trump a finales de marzo será un momento clave para definir el pulso del comercio mundial en los próximos años.
El plan de China es ambicioso y tiene como objetivo colocar al país en la vanguardia de la tecnología global. Sin embargo, también enfrenta desafíos significativos, incluyendo la competencia de otros países y la necesidad de desarrollar una infraestructura de IA sólida y segura.



