Hoy por la mañana, cerca de 40 familiares, amigos y vecinos de Roberto Sabo regresaron a la cochería Pache, ubicada en Alcalde González Barbosa al 200, para dar el último adiós al kiosquero asesinado este domingo. Pasadas las 9, los restos de Roberto serán trasladados al cementerio municipal de Morón, donde serán inhumados.
Los amigos de Nicolás y Tomás, los hijos de Sabo, también se acercaron para apoyarlos. Pedro, padre del kiosquero, visiblemente conmovido, llegó poco antes de las 8 y agradeció a los presentes. Patricia, su esposa, llegó cerca de las 8:35. Allí, fueron abrazados por amigos y familiares en la vereda. Luego, tras cargar el cuerpo en el vehículo a las 8:52, un Renault gris, partieron.
Su padre, pareja e hijos lo cargaron. El ataúd fue despedido en medio de una ovación, envuelto en una bandera de River Plate, club del que era fanático. “Te queremos Roberto, ¡vamos a hacer justicia por vos!”, gritaban.
El crimen es paradigmático: el brutal y cobarde asesinato de Sabo tocó un nervio en la sociedad y en los vecinos del Conurbano bonaerense, agobiados por la inseguridad. El caso encendió marchas y protestas que fueron reprimidas por la Policía Bonaerense. En 2020, según datos de la Procuración, La Matanza registró 140 homicidios dolosos cometidos y más de 20 mil robos, así como 10 mil hurtos. Sabo fue asesinado mientras atendía el comercio familiar, literalmente ubicado a tres cuadras de la Comisaría 2° de Ramos Mejía, sobre Avenida de Mayo. El kiosko fue convertido en un santuario, con su persiana baja decorada por carteles y ofrendas de flores.
Para el fiscal Federico Medone, encargado de la investigación, el caso está prácticamente cerrado. La autopsia determinó que el kioskero recibió al menos cuatro disparos de un revolver calibre 22, balas disparadas a quemarropa que destruyeron su corazón y pulmones. No solo fue baleado en el tórax, según determinó la autopsia realizada en la morgue de La Matanza: también le disparó en la cabeza. Leandro Daniel Suárez, el acusado del crimen, continúa detenido tras negarse a declarar, aunque extraoficialmente aseguró que baleó a su víctima en medio de un forcejeo. Su novia y cómplice de 15 años, aunque inimputable, sigue detenida. Mañana, un juez de menores resolverá su situación.




