El polémico decreto que firmó el presidente de Chile, Sebastián Piñera, el 28 de agosto pasado donde el país vecino avanza sobre la plataforma continental marina de la Argentina y unos 1.000 kilómetros cuadrados de la zona de Hielos Continentales esconde otros intereses de fondo más allá de la expresión nacionalista de acaparar territorio.
No es casual el malestar que desató en el presidente Fernández y las notas de queja de la Cancillería argentina contra Chile por el decreto de Piñera. Se trata de un avance que podría entorpecer potenciales negocios petroleros para la Argentina y una infinidad de negocios bajo tierra que hasta ahora se desconocen.
En el conflicto diplomático desatado con la administración de Alberto Fernández se pone en juego potenciales explotaciones de yacimientos hidrocarburíferos bajo el lecho marino, millonarios negocios pesqueros, la incursión en minerales y un posicionamiento geoestratégico sobre la Antártida.
Es decir, se sabe que bajo el lecho de la plataforma continental submarina que está en el área del Canal del Beagle que Chile tomó como parte de su territorio podría llegar a existir un enorme potencial de fallas de gas o petróleo para explotar, aunque no se sabe la dimensión. También se proyecta en esa zona negocios millonarios de pesca de especies sedentarias, vieiras, esponjas, langostinos y mejillones
El decreto de Piñera que lleva las siglas CVE 2000795 avanza sobre 1.000 kilómetros cuadrados de una zona de los Hielos Continentales que ya estaba delimitada y busca sumar 5.000 kilómetros cuadrados al territorio de Chile que pertenece a la plataforma continental de la Argentina adjudicada por el fallo de la ONU.
En el fallo de la ONU -que ahora Chile busca irrumpir con su reclamo unilateral- la Argentina ganó 1.633 kilómetros cuadrados más de soberanía sobre los recursos del lecho y subsuelo de nuestra plataforma continental. Allí se cuenta la explotación de minerales, hidrocarburos y especies sedentarias, vieiras, esponjas, langostinos y mejillones, entre otros.



