Se cumplen mas de 20 años del estallido social que derivó en una fuerte represión que dejó 39 personas muertas y la renuncia del entonces presidente de la Nación, Fernando de la Rúa (Alianza). La crisis institucional -que se tradujo en que 5 personas ocuparan la Presidencia del país en el lapso de poco más de una semana- estuvo acompañada por una crisis económica, política y social.
Para entender mejor la crisis de 2001, y para saber cómo estamos ahora en relación con ese momento, seleccionamos 20 indicadores que podrán ver a continuación.
A partir de las recomendaciones de especialistas consultados por Chequeado sobre qué indicadores son clave para analizar la evolución de cada área, analizamos datos de Economía, Producción y Trabajo, como también de Salud, Educación y Seguridad.
Entre 2001 y 2002 aumentó la pobreza y la desigualdad, y cayeron el Producto Bruto Interno (PBI) per cápita y los salarios. Al mismo tiempo, se redujo el consumo de carne y leche; y aumentó la mortalidad materna e infantil.
En relación con la Educación, las pruebas PISA realizadas desde el 2000 reflejan un resultado más bajo en la capacidad de Lectura de los alumnos argentinos. Por último, en cuanto a las estadísticas de Seguridad, los homicidios y los robos aumentaron durante la crisis, pero en la actualidad se encuentran significativamente más bajos.
En el segundo semestre de 2002 se llegó al pico máximo con un 65% de pobreza. Después de la crisis, este porcentaje se redujo hasta 2014, en donde se registró un crecimiento. Más adelante, volvió a descender hasta el periodo de alza entre 2018 y 2020. El último dato publicado, que corresponde al primer semestre de 2021 da cuenta de un 40,6% de pobreza.
En paralelo, la deuda pública como porcentaje del PBI también creció a su nivel máximo en el mismo año.
Posteriormente, descendió de manera prácticamente continuada hasta 2011 con un pico en 2008. A partir de 2011, comienza una tendencia ascendente que se aceleró a partir de 2018 y hasta 2020.
El PBI per cápita registró su caída más profunda en 2002, al igual que la inversión social, aunque esta última aumentó de manera sostenida hasta 2013.
La desocupación alcanzó su punto más alto en 2002. Después de una reducción en los años 1996, 1997 y 1998, en 1999 comenzó a subir año a año.
La desocupación comenzó una trayectoria descendente hasta 2007. Desde entonces hasta 2016 no hay datos oficiales debido a la intervención del INDEC, pero fuentes alternativas -como la consultora Orlando J. Ferreres- muestran picos en 2009 y 2011.
Con el regreso de la información estadística oficial, se observa un aumento en 2018 y 2019; y una fuerte suba en 2020, que parece haber disminuido en los últimos meses, de acuerdo con los datos parciales.
Los salarios de los trabajadores formales, por su parte, se redujeron entre 2002 y 2003 en términos reales (es decir, descontando el efecto de la inflación). Y, después de un periodo de recuperación, desde 2018 se evidencia una nueva caída sostenida.
En general, la mayoría de los indicadores muestran que en la actualidad no se registra una situación tan dramática como en los años 2001 y 2002. Sin embargo, las pruebas PISA muestran peores resultados en 2018 que en el año 2000; el consumo de carne vacuna es el más bajo del que se tiene registro; y el consumo de leche y productos lácteos se encuentra entre las cifras más bajas.



