Cada día se suicidan 3.000 personas en el mundo y por cada una de ellas hay 20 que lo intentan, según datos de la OMS. Es importante que aprendamos qué hacer y qué no al hablar con una persona que tiene ideas suicidas
Cada 40 segundos una persona se suicida en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud. La mayoría de quienes lo hacen habían comentado previamente en alguna ocasión sus intenciones
Quien quiere suicidarse normalmente lo dice
Para prevenir el suicidio, es importante atender cualquier comentario que la persona haga al respecto. Pedro Martín-Barrajón Morán, responsable de la Red Nacional de Psicólogos Expertos en Suicidio creado por el centro Psicólogos Princesa 81, explica que la idea de que “el que quiere suicidarse no lo dice” es uno de los mitos más arraigados
“Cerca del 80% de personas que se han suicidado había comentado su intención antes o había dado muestras de ello”, afirma a Maldita Ciencia. De hecho, según cuenta, en España el 60% había buscado ayuda la semana antes y el 18% acudió al médico el mismo día que se quitó la vida.
Tomar en serio las señales que advierten del riesgo
Hay señales verbales que pueden indicar que alguien se está planteando suicidarse. Mora explica que hay frases como “estoy cansado de vivir”, “la vida no tiene sentido para mí” o “me gustaría dormir y no despertar” que puede decir cualquier persona en momentos puntuales de cansancio ante las circunstancias y que no solemos tomar en serio.
“Pero cuando quien las dice lo hace de forma continua de un tiempo a esta parte y vemos que realmente ha habido un cambio en su funcionamiento o en su rendimiento habitual, puede ser una clara señal de alarma”, indica.
Animarle a buscar ayuda profesional
Siempre hay que incitar a una persona con pensamientos suicidas a que pida ayuda. “Pero no de manera prematura antes de permitirle desahogarse”, matiza Martín-Barrajón. Según cuenta, las personas en riesgo pueden ser reticentes por temor a ser considerados “unos locos” o por experiencias previas adversas en el hospital.
Entonces, ¿cómo les “convencemos” para que reciban atención de un especialista? El experto propone decir algo así: “Pensar en el suicidio no te convierte en un loco, un débil o un cobarde. Muchas personas tienen este tipo de ideas a diario y han encontrado otras alternativas. Probablemente atravieses una situación tan difícil que te cueste ver otra solución. Estoy seguro que en el hospital pueden prestarte la ayuda que necesitas y la atención que te mereces”.





