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El proyecto «Entramados» nace para concientizar sobre el cuidado ambiental en los barrios

El proyecto «Entramados» nace para concientizar sobre el cuidado ambiental en los barrios
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En diálogo con Jujuy Primicias Rubén Cevallos, integrante de la asociación civil «Unión Popular» nos cuenta cómo surgió su proyecto de reciclaje “Entramados”, las dificultades que tuvo al inicio para aplicarlo en su barrio y cómo creció hasta extenderse a otros barrios capitalinos y zonas de El Ramal.

¿Cómo surgió esta iniciativa de reciclado acá en la capital jujeña?

Este proyecto nació entre el 2013 y 2015 más o menos en el Barrio Bella vista, Bajo la viña. Nuestro problema en ese momento era la falta de recolección de residuos. El recolector por “x” motivos no pasaba por dentro del barrio. Entonces, nosotros como vecinos del barrio Bella Vista decidimos buscar una solución y ahí nació el tema de reciclaje o de separación de material o de basura. A partir ahí, empezamos a trabajar. La primera actividad que hicimos fue capacitarnos con la señora Claudia Herrera que fue la
que nos capacitó en lombricomposta. Y después de haber bajado un poco ese trabajo comenzamos con el tema reciclaje porque la idea principal era disminuir la basura en el barrio, entonces nos explica “si ustedes hacen reciclaje van a separar algunos materiales y el resto va a ser basura” y ese era el objetivo principal. A continuación de eso, nos capacitamos 10 vecinos, 15 vecinos en reciclaje. Ahí nos explican que todos los
materiales son reciclables. Por ejemplo el vidrio, el cartón, el plástico… Todo ese material era reciclaje. Con ese conocimiento nos armamos nuestro primer canasto; para poner al lado del cesto de basura este contenedor de reciclaje. Pasaron quince días y se llenó el contenedor de material reciclable. Vamos a ver qué hacemos con el material y vemos que todo lo que tenía el contenedor era basura ¿por qué? Estaba mezclado el vidrio, el papel, las latas, el cartón… y encima había llovido ese día y se mojó el cartón,
el papel y se volvió a convertir en un contenedor de basura.

Ahí empezamos otra vez la tarea. Y al momento en que comenzamos a capacitarnos en el tema del ambiente, encontramos a una institución que se llama Tinkus, la cual nos propone retirar el plástico o que la llevemos al lugar donde ellos acopian. Con esa idea fuimos de nuevo al barrio, les explicamos de nuevo a los vecinos, cambiamos la cartelería y así logramos que separen únicamente el plástico. Teníamos el contenedor de basura y al lado el de botellas plásticas. Pasaron dos o tres años, se siguió ampliando
esta actividad, a nosotros como vecinos nos gustó y dijimos “si funciona en mi barrio cómo no va a funcionar en otros barrios”. Fuimos a hablar con la policía de campo verde, con la salita, con la Escuela Belgraniana. Les propusimos la idea y nos dieron la posibilidad. Así que se puso el segundo canasto en la Policía, otro en la salita y lo mismo en la Escuela Belgraniana. Al funcionar todo eso, decidimos seguir ampliando para que nos den más canastos, mas bolsones big bag. La cuestión es que ahora tenemos
más de 22 canastos en todo el sector. Para que esto funcione se hicieron muchas actividades de concientización. La primera actividad fueron unos murales con maderas. Se les pidió a los chicos que después de una charla de reciclaje hicieran dibujos sobre qué es lo que habían entendido sobre el cuidado del ambiente. Esos dibujos le pedimos a la Dirección de Cultura que los trasladen a unos murales más grandes. Después se hicieron actividades deportivas, en dos ocasiones se hicieron maratones donde los chicos iban con botellas descartables y a cambio participaban en actividades como la maratón, por ejemplo. Esto se compartió con la colonia de vacaciones del CPB de Chijra. Con algunos vecinos también se hizo el canje de bolsitas por botellas y lo mismo se hizo en la Escuela Belgraniana. Y así, actividades sociales que iban mejorando el proyecto. Hoy, debo decir orgullosamente que los vecinos de Bella vista, Campo Verde, 9 de Julio, parte de Suipacha y en Bajo la Viña se está haciendo el tema del cuidado del ambiente a través del reciclaje, en este caso del plástico y botellas descartables.

Esta iniciativa que surgió desde un modo vecinal como usted lo cuenta, ¿Cómo se
fue institucionalizando y cómo fueron relacionándose con otras instituciones
gubernamentales y no gubernamentales hasta llegar a Entramados, este gran
proyecto?
-Como nosotros éramos vecinalistas; vecinos que nos faltaba económicamente, financieramente, los big bags también eran escasos. Entonces, no nos quedaba otra que recurrir a instituciones gubernamentales y contarles los que nosotros estábamos haciendo. Así que de ahí nos fuimos conociendo con uno, con otro… presentando nuestro proyecto a la Municipalidad, al Ministerio de ambiente, con quien se trabajó
muchas veces, nos ayudaron financieramente o nos ayudaron con material para hacer los primeros canastos. A nosotros también nos pidieron que hagamos una asociación civil que la empezamos a gestionar, que hasta ahora conseguimos la personería jurídica. Trabajamos con otra organización social, en este caso Yankamati. Porque la parte voluntaria también se iba terminando. Yo puedo tener la voluntad de separar en mi casa, pero clasificarlo, hacer la separación, almacenarlo… Ya necesitábamos un poquito más de trabajo. Así que fuimos a la organización que pertenecemos, Pueblos originarios, y a
través de ellos conseguimos un subsidio para cuatro personas. Estas cuatro personas se dedican a hacer el acarreo del plástico, la clasificación y el almacenamiento. Y ahí fuimos conociendo a uno a otro, como digo, y así hasta que llegamos, hace dos años, a conocer la Secretaria de la Economía Popular. También fuimos con nuestro proyecto, le explicamos cómo es, les convencimos que funciona en el barrio y que es necesario que se haga inversiones para esto. Porque la idea principal es cuidar el ambiente. Nació
como eso. Por eso, el primer nombre que le pusimos es “Proyecto de reciclaje por la salud de nuestro barrio”. Ahora al armar este nuevo proyecto que se amplía más, le tendríamos que llamar “por San Salvador de Jujuy”. Y tenemos la suerte de decir que se contó a nivel provincial y que se está trasladando, lo que nació en nuestro barrio, de a poquito a Palpalá, Perico y seguiremos trabajando con esto.

Y hablando sobre esta nueva iniciativa más ambiciosa en diferentes localidades
¿cómo fue el recibimiento de esta idea que, como bien destacas, surgió entre tres y
cuatro barrios? ¿Cómo está siendo la repercusión? ¿Ya hicieron algunas
actividades en otros barrios?

-La primera actividad fuera del sector sería la que se está haciendo en Punta Diamante. Ahí ya debe ser como cuatro o cinco meses que llevamos nuestro primer canasto que sería fuera de nuestra casa. Se hizo la misma actividad, se hizo un pequeño trabajo de concientización, se puso los dos canastos en esta primera etapa. Funcionan. En base a eso, también fuimos a explicarles a las autoridades. Se presentó el proyecto y muchos otros barrios y centros vecinales dijeron “yo también quiero hacer lo mismo, quiero que
en mi barrio se empiece a hacer”. Nosotros como institución no buscamos el tema financiero, el tema económico. Nosotros no tenemos la posibilidad para decir bueno vendemos el plástico y lo invertimos, porque nuestro objetivo es cuidar el ambiente no la parte económica. ¿Es necesaria? Sí. Pero, para eso sí o sí tenemos que recurrir al Estado por dos motivos: porque si nosotros lo vemos al proyecto como decir el día de mañana yo voy a ser un empresario del plástico, dejo de lado la parte social y porque yo
para ir a Perico y explicar cómo se hace tengo que dejar de trabajar en mi emprendimiento y entonces ya no me voy a dar el tiempo para hacer la parte social. Y nosotros sí o sí tenemos que ver desde la parte social a este tema. Sino yo tengo que ir a un lugar donde hay mucho plástico y abandonar el resto. Entonces, sí o sí tengo que recurrir a la donación de alguien, al Estado, a otras instituciones. La cuestión es que muchos barrios que queríamos hacer eso necesitábamos los contendores. Hoy cada
contenedor, entre material y mano de obra, cuesta 10 mil pesos. Hay 30 instituciones que quieren hacer este mismo proyecto. Entonces, es imposible que nosotros como institución o como asociación civil vayamos a financiar eso. Este proyecto se presentó en la Secretaria de la Economía Popular, específicamente al señor Rubén Daza, que aceptó financiar. Así que hoy con esto de “Entramados”, que se le puso otro nombre porque no solo la idea principal es juntar el plástico sino juntar y darle la segunda
oportunidad, que es después que nosotros lo juntamos se transforme en materia prima y en esta caso estamos coordinando con una cooperativa que está haciendo bloques con material reciclable. Y como aparte de nosotros en los barrios se van a sumar otros centros vecinales y otras instituciones, se le puso el nombre de “Entramado productivo”. Entonces, lo que vamos a hacer es juntar el plástico en distintas
instituciones y en, ciertos lugares, la cooperativa que va a fabricar los bloques se va a llevar el plásticos y los vidrios. Pero ya sabiendo qué trabajo se va a hacer con los vidrios, porque antes no sabíamos que iba a pasar con los vidrios, entonces, ahora ya se agregó otra institución.

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