Restan pocos días para que se conmemore un nuevo 12 de octubre, fecha que para los pueblos indígenas de Latinoamérica representa el comienzo del genocidio étnico. Es por eso que desde La Quiaca se inició el lunes último la sexta caminata por el agua y la vida, denominada Qhapaq Ñan 2021. El propósito es arribar el 12 de octubre a San Salvador de Jujuy, y recordarle al gobernador Gerardo Morales el principio de la libre determinación de los Pueblos Indígenas.
La preocupación latente de las comunidades es el continuo avance de distintos proyectos, sobre todo mineros, que no respetan el derecho a la consulta previa, libre e informada, y que encuentran un aval por parte del gobierno provincial. Ante ello, se declararon en estado de alerta y piden a los legisladores nacionales que exigan el cumplimiento de las leyes que los amparan.
Las caminatas por el agua y la vida comenzaron en 2017, después de que integrantes de la Comunidad Rodeo, que viven cerca del monumento natural Laguna de los Pozuelos, en el norte de Jujuy, recibieran informes que dejan en evidencia graves problemas en el acceso al agua provocados por las empresas mineras que se ubicaron en la zona «extrayendo millones de litros de agua por día», recordó Ontiveros.
Eso derivó que en los sectores donde están los pobladores haya sequías, con el consiguiente perjuicio, por la falta de agua para consumo humano, y porque afecta también a la actividad económica de las familias. Al tratarse de una zona de llanura, casi la totalidad de los habitantes se dedican a la agricultura y al pastoreo, pero con el correr del tiempo empezaron a ver que el agua escaseaba.
Así fue que en enero de ese año decidieron realizar una primera marcha en marzo, que fue repetida para el 12 de octubre, fecha que se sostiene hasta hoy. El antropólogo aseguró que cada año no sólo se planteaba la problemática del agua, sino «que las familias terminaron denunciando muchos otros problemas». El más latente, es la presión sobre el territorio indígena.



