Durante mucho tiempo se creyó que lavarse el cabello todos los días era nocivo para salud del cuero cabelludo, argumentando que promovía la grasitud, atentaba contra los aceites naturales y propiciaba la caída del cabello, entre otras desventajas. Sin embargo, los especialistas consideran que no hay una respuesta acabada y certera sobre la frecuencia con la que se debe lavar el cabello, aunque sí existe un consejo para cada tipo de pelo.
La frecuencia del lavado depende de múltiples variables que van desde las características del cabello, las condiciones físicas de cada persona (si padece algún tipo de enfermedad o reacción dermatológica específica), la sustancia que se utilice para higienizar el pelo y, no menos importante, del estilo de vida (actividad física intensa, sudoración excesiva o no, uso de accesorios capilares, etc).
El cabello graso: la cantidad de aceite que produce el cuero cabelludo determina la aparición de grasitud. Por eso, en estos casos, lo mejor es lavarlo una vez por día. Mientras que en el cabello seco: quienes utilizaron tratamientos químicos, como tinturas o alisados, puede presentar pelo más seco, por lo que puede recomendarse lavarlo con menos frecuencia.
Especialistas aseguran que “lavar el cabello con menor frecuencia produce aumento de la caída, aumento de la descamación y mayor incidencia de dermatitis seborreica (caspa), picazón y alteración de microbiota cutánea, esto es, de las bacterias beneficiosas que habitan en la piel de todo el cuerpo”.



