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Gerardo Morales se arma y va al frente en la carrera electoral

Gerardo Morales se arma y va al frente en la carrera electoral
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De una u otra manera, Gerardo Morales se la rebusca para estar en el centro de la escena mediática. A pesar de que falta un año y medio para las presidenciales, el gobernador de Jujuy ya reveló sus aspiraciones y juega a todo o nada. Pelea con quien se le cruza, teje alianzas y diagrama su futuro. El objetivo está lejos, pero cree que es tiempo de empezar a construir su Frente de Frentes.

En los últimos días, Morales pasó por Córdoba y Santa Fe, dos provincias claves en su armado federal. Y en todas las reuniones que tuvo hubo dos agendas: una pública, institucional y de gestión. Otra privada y política. La rosca.

Pero la avanzada jujeña pone algo de tensión, tanto en el radicalismo como en Juntos por el Cambio. Algunos creen que todavía debe ganarse la candidatura a la que aspira, porque en el partido centenario hay otras figuras que comparten sus intenciones, aunque otros consideran que sus movimientos le vendrán bien a la UCR: “Tenemos que posicionarnos ante el PRO. Para que no nos pase lo mismo que pasó durante el macrismo”, lo defienden.

Morales, es Federal

La llegada de Morales a Córdoba fue más parecida a una cumbre presidencial de lo que el radical podía esperar. Junto al gobernador Juan Schiaretti caminó sobre una alfombra roja, escoltados por granaderos locales, los llamados Federales de Bustos, que alzaban las armas a su paso. Un recibimiento con honores.

Antes del tiempo del armado llegarían las declaraciones públicas, como la nacionalización de la pelea por los subsidios al transporte contra el AMBA, la búsqueda de equidad en tarifas eléctricas y la firma de un convenio de cooperación turística.

Después, el intento por dejar abierto un canal de diálogo para avanzar en un frente que pueda disputarle la elección al Gobierno nacional. Hay una particularidad, que los propios le sindican a los dos gobernadores: a Morales lo señalan como “el más

peronista de los radicales”. A Schiaretti le critican que suele sentirse más cómodo con opositores que con algunos dirigentes de su partido. Eso quedó demostrado en la buena sintonía entre ambos.

Al otro día, Morales ya había desembarcado en Santa Fe. Primero iría a Rosario, a encontrarse con el intendente Pablo Javkin, una de las espadas del Frente Progresista. Otra vez, la agenda estuvo partida. Hubo una reunión de trabajo, de la que participaron más dirigentes de Juntos por el Cambio, pero lo que no trascendió es que horas después el gobernador y el mandatario local se encontraron a solas para dialogar.

El Frente de Frentes, que podría refundar ahora Morales, tuvo un antecedente en Santa Fe: un proyecto que naufragó con la muerte de Miguel Lifschitz. Juntos por el Cambio y el ex gobernador socialista ya habían entablado conversaciones para unirse contra el peronismo. No pudo ser.

La agenda del presidente del radicalismo incluyó un encuentro con diputados socialistas que lo escucharon atentamente. “Sabemos que él está en campaña, pero lo sentimos como un buen gesto”, revelaron uno de los participantes. Morales insistió en mantener el diálogo de cara al 2023.

La recorrida por tierras santafesinas terminaría con la cumbre radical en la capital de la provincia. La primera del año a nivel nacional. Allí hubo intentos varios: primero, el de empezar a sanar la hemorragia interna que produjo la escisión del bloque de Martín Lousteau. Luego, construirse como una opción para lo que viene. Creen que hay posibilidades de construir un gobierno radical esta vez. O al menos conseguir una distribución de poder simétrica. Está por verse.

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