España decidió cerrar su espacio aéreo a todos los aviones que participen en la guerra de Irán, como parte de su postura de no contribuir a una escalada bélica.
El Ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha explicado que esta decisión se debe a que la guerra fue iniciada de manera “unilateral” y en contra del Derecho internacional.
La medida, que ya estaba en vigor desde el inicio del conflicto, implica que las aeronaves estadounidenses que colaboren en la guerra de Irán no podrán utilizar el espacio aéreo español, aunque sí podrán hacerlo los vuelos comerciales.
El Gobierno Español ha reiterado su rechazo a cualquier implicación directa en operaciones ofensivas y ha defendido que cualquier acción militar debe contar con el respaldo de la ONU para ser legítima.
La decisión de España se enmarca en un endurecimiento progresivo de su posición desde el inicio del conflicto, cuando Washington y Tel Aviv lanzaron una ofensiva aérea contra objetivos iraníes. El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha defendido que se trata de una intervención “ilegal” y ha reclamado una vuelta a la vía negociadora.
El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha insistido en que España “no va a contribuir a una escalada bélica” y ha defendido que la negativa a permitir el uso de bases responde a una decisión “coherente” con esa línea política. La medida ha sido bien recibida por la opinión pública española, que se ha mostrado mayoritariamente en contra de la guerra.
La decisión de España no parece que vaya a afectar significativamente a las relaciones con Estados Unidos, ya que el Gobierno español ha anunciado la apertura de dos nuevas oficinas económicas en Boston y Houston para ayudar a las empresas españolas a establecerse en el país norteamericano.
El cierre del espacio aéreo español es una muestra más del compromiso de España con la paz y la seguridad internacional, y de su rechazo a la violencia y la agresión. La comunidad internacional debe seguir trabajando para encontrar una solución pacífica y diplomática al conflicto.



