El Gobierno Nacional habilitó a los militares desplegados en la frontera norte a hacer detenciones de civiles.
Esta medida se enmarca en el “Operativo Roca”, se aplica en conjunto con la Gendarmería y permite detener a civiles de forma transitoria a aquellos que cometan delitos, pero sólo en casos de flagrancia.
El personal militar recibió capacitación específica basada en las denominadas “Reglas de Empeñamiento”, un conjunto de directivas que regulan el uso de la fuerza y las acciones en el terreno. Estas reglas permanecen bajo reserva y buscan ordenar el comportamiento de los efectivos desplegados.
Según fuentes oficiales, más de 10.000 militares participan en esta operación, de los cuales alrededor de 1.300 permanecen de manera constante en las áreas de intervención.
El equipamiento utilizado incluye drones, radares móviles, helicópteros, sistemas de comunicaciones y un avión Diamond para tareas de vigilancia aérea.
El Ministro de Defensa, Luis Petri, sostuvo que “es una medida controversial para todos los que defienden narcos, terroristas y violentos delincuentes. Elijan de qué lado van a estar”.
“La ley autoriza a las Fuerzas Armadas a reforzar el control de fronteras. La posibilidad de detención en flagrancias está prevista en todos los Códigos procesales de las provincias y de la nación. Solo el sesgo ideológico canceló y maniató a nuestras fuerzas”, sostuvo el funcionario.



