Hoy 1 de enero, inicia un nuevo año según el calendario gregoriano, el sistema que rige actualmente en la mayoría de los países del mundo. Este día, celebrado con entusiasmo global, tiene raíces en el calendario juliano de la Antigua Roma, donde estaba dedicado a Jano, el dios de los comienzos y las transiciones. La festividad ha evolucionado a lo largo de los siglos, adaptándose a diferentes contextos culturales y religiosos, pasando del 25 de diciembre o el 25 de marzo, hasta consolidarse en la fecha actual.
En muchas culturas, especialmente aquellas que siguen calendarios lunisolares o lunares, como el chino o el islámico, el Año Nuevo no coincide con el 1 de enero, sino que se celebra en fechas variables según el movimiento de la luna. Esta diversidad refleja la riqueza de tradiciones y formas de entender el tiempo, desde el solsticio de diciembre en los calendarios solares hasta los puntos móviles en los lunisolares.
Hoy en día, el Año Nuevo es una de las festividades más esperadas, celebrada con fuegos artificiales, reuniones familiares y propósitos para los próximos 12 meses. Desde las grandes urbes hasta los pequeños pueblos, el cambio de año simboliza una oportunidad de renovación y un momento de conexión entre las personas, reafirmando tradiciones que, aunque diferentes, comparten el deseo de esperanza y prosperidad para este 2025.



