Cada 13 de octubre se lleva a cabo la jornada global dedicada a visibilizar la trombosis, un problema de salud de gran relevancia que busca informar y sensibilizar a la población.
Esta condición se desencadena cuando se genera un coágulo de sangre en el torrente circulatorio, ya sea en venas o arterias, afectando principalmente a los miembros inferiores, aunque también puede manifestarse en los brazos o en diversos órganos vitales. Las complicaciones más severas vinculadas a este fenómeno incluyen los accidentes cerebrovasculares y el tromboembolismo venoso.
Los cuadros clínicos varían según la localización del coágulo. Cuando se produce un tromboembolismo de pulmón, los signos de alerta incluyen la dificultad repentina para respirar sin motivo aparente, la elevación de las frecuencias cardíaca y respiratoria, malestar o dolor torácico, así como mareos o pérdidas del conocimiento. En el caso de una trombosis venosa profunda, es habitual experimentar dolor o sensibilidad focalizada —a menudo iniciada en la zona de la pantorrilla—, aumento del volumen e hinchazón que alcanza el pie y el tobillo, sumado a una sensación de calor y enrojecimiento en la piel.
Frente a una patología que figura entre las principales causas de mortalidad a nivel mundial, la estrategia fundamental reside en la prevención activa y la reducción de factores de riesgo. La adopción de hábitos de vida saludables, como el seguimiento de una alimentación equilibrada y la práctica regular de ejercicio físico, resulta clave. Mantener el cuerpo en movimiento continuo contribuye de forma directa a prevenir el estancamiento de la sangre y la consecuente aparición de obstrucciones.
En el ámbito preventivo integral, cobra vital importancia el uso de fármacos indicados, el estímulo a la movilidad y la aplicación de métodos mecánicos diseñados para favorecer la circulación. Asimismo, para las personas que se encuentran internadas en establecimientos sanitarios, el trabajo que desempeñan los profesionales de la kinesiología adquiere un rol determinante para minimizar las complicaciones y evitar la formación de coágulos durante la estancia hospitalaria.



