El 30 de diciembre se celebra el Día de la Sagrada Familia.
Es una fiesta que pretende señalar a la Sagrada Familia de Nazaret, formada por Jesús y sus padres, María y José, como “el verdadero modelo de vida”. La intención de este día es poder reflejar el amor que hay en cada familia y en cada uno de los hogares.
Esta fiesta surgió a partir del siglo XIX en Canadá y desde 1920 pasó a toda la Iglesia. A finales del siglo XIX, el Papa León XIII extendió formalmente el culto y la fiesta a nivel diocesano, reconociendo que la familia era la célula básica de la civilización. El pontífice consideraba que las virtudes de humildad, paciencia y amor recíproco presentes en el hogar de Nazaret debían servir de ejemplo para todos los hogares cristianos. Bajo su mandato, se establecieron las bases de lo que hoy conocemos como la celebración, aunque su fecha en el calendario universal todavía no estaba fijada de manera definitiva en todas las regiones del mundo.
Finalmente, en 1921, el Papa Benedicto XV incluyó la festividad en el Calendario Romano General. Originalmente, se celebraba el domingo dentro de la octava de la Epifanía. Sin embargo, tras las reformas litúrgicas del Concilio Vaticano II a mediados del siglo XX, se decidió trasladarla al domingo que cae entre la Navidad y el Año Nuevo.



