Investigadores de la Universidad de Chicago, Estados Unidos, han desarrollado un marcapasos ultrafino y que puede ser controlado por luz.
Este marcapasos inalámbrico es alimentado por luz mediante membranas ligeras que pueden ser insertadas con microcirugías.
Los resultados podrían ayudar a reducir las complicaciones en la cirugía cardíaca y ofrecer nuevos horizontes para dispositivos futuros.
Se trata de sistemas fotovoltaicos que son atractivos para este propósito porque no tienen partes móviles ni cables que puedan romperse o volverse intrusivos, especialmente para órganos tan delicados como el corazón.
En lugar de realizar otra cirugía invasiva para extraer el marcapasos, este simplemente se disuelve con el tiempo en un compuesto no tóxico conocido como ácido silícico.
Para el diseño final de este marcapaso innovador, los científicos eligieron dos capas de un material de silicio conocido como tipo P, el cual responde a la luz creando una carga eléctrica. Como tal, la capa superior tiene agujeros diminutos que logran aumentar el rendimiento eléctrico y concentran la electricidad sin permitir que se propague.
El resultado final de esto es una membrana minúscula y flexible, que se puede insertar en el cuerpo por medio de un pequeño tubo junto con una fibra óptica. Esto se llevaría a cabo por medio de una cirugía mínimamente invasiva.
Cabe mencionar que la membrana tiene solo un micrómetro de espesor, el cual es 100 veces más pequeña que el cabello humano, además pesa menos de una quincuagésima parte de un gramo.
El Profesor de cirugía de la Universidad de Medicina de Chicago y coautor correspondiente del estudio, Narutoshi Hibino, expresó que “este avance supone un punto de inflexión en la terapia de resincronización cardíaca. Estamos en la cúspide de una nueva frontera donde la bioelectrónica puede integrarse perfectamente con las funciones naturales del cuerpo”.



