Con Julia Garner (la Ruth Langmore de Ozark) en la piel de Anna Delvey, esta miniserie estrenada por Netflix este mes se pone a tono con la tendencia del momento: la estafa en la privilegiada punta de la pirámide social. Inventando a Anna está basada en una historia real que fue tapa de la revista New York Magazine. En ese sentido (una ficción audiovisual tomada de un artículo periodístico) podría asimilarse al caso de Fiebre de sábado por la noche convertido en película siguiendo un texto de Nik Cohn (”Ritos tribales del sábado a la noche”) también publicado por la New York Magazine, en 1975. Y así como aquella sirvió para meter en los cines la música disco, esta miniserie, en su medida, está sincopada por el sonido de su tiempo con una banda de sonido que va de 2015 a 2021, donde predominan el hip hop y sus variantes.
La plataforma de streaming Netflix estrenó «Inventando a Anna», una nueva serie basada en hechos reales y ya está dando que hablar. La historia sigue a Anna Delvey, o Anna Sorokin, que estafó a amigos y bancos haciéndose pasar por la heredera de una fortuna.
«Toda esta historia es completamente cierta. Excepto por las partes que están completamente inventadas”, advierte la serie al principio de cada episodio. Estos detalles que marcan la diferencia entre la verdad y la ficción hacen parte a la narrativa de la historia por la que Netflix pagó 320 mil dólares para obtener los derechos.



