El avance que mostraron los plazos fijos UVA en lo que va del año demuestra la necesidad de obtener cobertura frente a la fuerte aceleración de la inflación y las expectativas elevadas hacia adelante. Además, el impacto del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional hizo que los inversores tengan en cuenta instrumentos a plazos más largos, en lugar de dolarizarlos. Así, el stock de este tipo de depósitos que brindan cobertura frente a la escalada de precios escaló a niveles récord.
Según el informe Monetario Mensual del Banco Central, los plazos fijos ajustables por CER/UVA (es decir, atados a la inflación) aumentaron su volumen a un promedio mensual de $186.707 millones en febrero. Esto representó un salto mensual de su stock del 10,2% en términos nominales y 5,6% en términos reales, es decir, sobre la inflación y sin estacionalidad.
En el primer bimestre, los plazos fijos UVA crecieron al 8,4% real y 16,9% nominal. Se trata un ritmo bastante superior al que muestran los depósitos tradicionales (4,6% real en el mismo lapso), a pesar de los dos aumentos de tasas que convalidó el Banco Central en 2022, que no han logrado dar cobertura inflacionaria. Un plazo fijo tradicional hoy paga 3,4% al mes, mientras que la inflación se disparó en febrero al 4,7%. Con todo, en la reunión de directorio que realizará este viernes, el BCRA analizará una nueva suba de los rendimientos (hoy se ubica en 41,5% TNA). En los primeros días de marzo el crecimiento continuó hasta alrededor de $200.000 millones.
A pesar de la fuerte expansión de este año, todavía representan una porción marginal: menos de un 5% del total de depósitos a plazo fijo privados. Es que para acceder al ajuste por inflación plantean un plazo mínimo de permanencia de tres meses. Además, los bancos no son proactivos en el ofrecimiento de esta herramienta ya que los préstamos UVA (que deberían ser la contracara de los depósitos) cayeron en desgracia por la aceleración de la inflación en los últimos años.
Nery Persichini, Head of Strategy en GMA Capital, señaló: “Hoy tenemos un esquema de tasa real negativa, es decir, la remuneración de los plazos fijos y las colocaciones en general a tasa fija no llegan a la inflación, ni tampoco a la inflación esperada, entonces eso hace que muchos ahorristas se vuelquen a instrumentos de cobertura en el mercado financiero, a través de letras y títulos CER, y en el mercado minorista optan por plazos fijos UVA. Para revertir esta situación, por la historia inflacionaria de Argentina, la tasa de interés debe alcanzar a la tasa de inflación y mantenerse durante bastante tiempo para que los ahorristas se vuelquen a instrumentos de tasas fijas”.
Los plazos fijos UVA (Unidad de Valor Adquisitivo) son una herramienta de inversión que basa su cotización en el índice CER –Coeficiente de Estabilización de Referencia-, que es elaborado por el Banco Central y aumenta en proporción a la inflación. Su plazo mínimo es de 90 días: al vencimiento su valor se actualiza en función de la inflación y paga un adicional de 1% nominal anual. Se recomienda para aquellos que no van a necesitar el dinero, ya que no permite una cancelación anticipada.
También existen plazos fijos UVA precancelables. También pagan inflación más 1%, pero tienen la opción de retirar el dinero a partir de los 30 días. Aunque quienes apelan a la precancelación no ven crecer su dinero al ritmo de la inflación, sino que el ajuste se hace por una tasa nominal anual que hoy se ubica en 36,5%, por debajo de la de los plazos fijos tradicionales.
Persichini agregó: “Los UVA siempre tienen rendimiento positivo. Pagan 1% anual con renovación trimestral, un 0,25% por encima de la inflación de esos tres meses, a menos que lo canceles antes. Si el inversor necesita el dinero antes de los 90 días, se pierde el beneficio de la cobertura. Ante una sorpresa inflacionaria quien tiene uno se beneficia mucho más que con un plazo fijo tradicional”.



