La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) comunicó este martes que concluyó el proceso de renuncia a los fondos previstos en la Ley Nº 21.950, por lo cual esas autoridades de la Iglesia católica dejarán de percibir los aportes del Estado nacional.
En un comunicado, la CEA, indicó que la renuncia fue realizada por los arzobispos, obispos diocesanos, y obispos auxiliares, el último día hábil de diciembre, según lo establecido en la Asamblea Plenaria y fue informado a la Secretaría de Culto de la Nación.
Además, precisaron que el monto de la actual asignación es de $98.000. También recordaron que en el 2018 habían anunciado su «decisión de renunciar progresivamente a los fondos estatales» y se consignó que en julio de 2020 «los obispos avanzaron en su idea de generar nuevos mecanismos para financiarse y presentaron el Programa de Financiamiento Eclesial (FE), destinado al desarrollo de la consecución de donantes y fondos para solventar las tareas pastorales en el país».
«Si bien el aporte que realizaba el Estado, que se destinaba principalmente a pagar las asignaciones mensuales a obispos, párrocos de frontera y seminaristas diocesanos, cubría solamente el 10% del presupuesto total de la Iglesia, era de gran ayuda para las diócesis más pobres», se destacó el comunicado.
El Ministerio de Relaciones Exteriores, en una resolución del 26 de abril de 2023, había habilitado que los arzobispos y obispos que «hayan cesado en sus cargos por razones de edad o de invalidez puedan solicitar, de manera particular, con una serie de requisitos, recibir el beneficio de la asignación prevista en la ley», se detalló.
La ley 21.950, creada en el año 1979, establece que los «arzobispos y obispos con jurisdicción sobre arquidiócesis, diócesis, prelaturas, eparquías (circunscripción territorial bajo la autoridad de un obispo) y exarcados (territorios) del Culto Católico Apostólico Romano gozarán de una asignación mensual equivalente al 80 % de la remuneración fijada para el cargo de Juez Nacional de Primera Instancia, hasta que cesen en dichos cargos».



