Los salarios formales en Argentina sufrieron un nuevo retroceso en enero de 2026, con un aumento nominal del 2% frente a una inflación del 2,8%.
Esto representa una pérdida de poder adquisitivo por quinto mes consecutivo y acumula una baja real del 7,9% en el Gobierno de Javier Milei.
Los salarios públicos fueron los más afectados, con un avance del 1,8% y una pérdida real del 1%, mientras que los privados subieron un 2,1% y recortaron su poder de compra en un 0,7%. La variación interanual de los salarios también fue negativa, con los públicos avanzando un 30% contra una inflación del 32,4% y sufriendo un retroceso real del 1,8%.
El consumo no levanta cabeza, con una caída del 6,3% en febrero entre los diferentes canales de ventas, según la consultora Scentia. La morosidad en las familias alcanzó el 10,6% en entidades bancarias, y el desempleo saltó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025.
El economista Luis Campos advirtió que la caída salarial es dramática y que los haberes se encuentran en su nivel más bajo de las últimas dos décadas. La inflación continúa presionada por el aumento del petróleo y las tarifas de servicios y transporte, por lo que se prevé que se mantenga en torno al 3% en marzo.
En este contexto, el salario mínimo vital y móvil (SMVM) alcanzó los $334.800 mensuales en diciembre de 2025, pero su poder adquisitivo sigue siendo bajo. Los sectores que lideran el ranking salarial son Impuestos, Minería/Petróleo/Gas y Producción, Abastecimiento y Logística.
La situación laboral en Argentina es preocupante, con una creciente informalidad y una pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores formales. Es importante seguir de cerca la evolución de los salarios y la inflación para entender el impacto en la economía y la sociedad.



