De vez en cuando, el campo de la arquitectura se presenta con lo que se aclama como el próximo «material de construcción milagroso». El hormigón fue la fuerza impulsora detrás de la expansión del Imperio Romano, el acero, a su vez, nos permitió densificar nuestras ciudades y construir edificios a alturas previamente inimaginables. Más recientemente, los materiales plásticos han sido responsables de causar una profunda transformación de nuestros espacios interiores, así como de la economía de la construcción.
Pero sería razonable cuestionar por qué y cómo, en el siglo XXI, la madera, utilizada durante siglos por el hombre, se presenta como el futuro de la arquitectura. A pesar de poseer una superficie rugosa, tener un proceso de ensamblaje muy elemental y el hecho de que representa la antítesis de la situación actual en la industria de la construcción, es la durabilidad, la renovabilidad y la capacidad de la madera para capturar carbono, en lugar de liberarlo, lo que inspira a la industria de la construcción a invertir fuertemente en su futuro.
La madera laminada cruzada (CLT), un sistema de construcción altamente resistente compuesto por innumerables capas de madera aserrada y pegada, se desarrolló por primera vez en Europa a principios de la década de 1990, pero el producto no se usó comúnmente hasta la década del 2000 y solo se introdujo en el Código Internacional de Construcción el 2015. Si bien las empresas de rango medio a grande en todo el mundo han estado compitiendo para construir las estructuras de madera más grandes o más altas para demostrar su comparabilidad con el concreto y el acero, varios profesionales e investigadores independientes se han dedicado a desarrollar y aplicar nuevos métodos de fabricación, técnicas de diseño y software de análisis y visualización para este material. Aquí, The Architect’s Newspaper exhibe una sección transversal del trabajo experimental que se está llevando a cabo actualmente con la creencia de que la madera puede ser para el futuro lo que el hormigón, el acero y el plástico han sido en el pasado.
En el otoño del 2018, 15 estudiantes de la profesora AnnaLisa Meyboom en la Universidad de British Columbia (UBC), junto con David Correa en la Universidad de Waterloo, Oliver David Krieg de Intelligent City y 22 participantes de la industria diseñaron y construyeron el tercer Wander Wood Pavilion, una estructura de madera retorcida y enrejada hecha completamente de componentes únicos e irrepetibles.
Aprovechando los recursos tecnológicos de fabricación avanzados disponibles en el Centro de procesamiento de madera avanzado de UBC, que incluye una fresadora CNC y otros equipos automatizados para la fabricación de piezas de madera, el proyecto fue tanto una oportunidad de aprendizaje para los estudiantes como una demostración de que la madera es un material viable y comparable, si no superior, al hormigón y al acero, lo que combinado con el uso de nuevas tecnologías está demostrando ser un material cada vez más relevante para el futuro. La estructura simple y acogedora del pabellón se ha transformado en una invitación al público, para que las personas puedan acercarse y ver con sus propios ojos cómo es el futuro de la arquitectura.
Si bien la estructura del pabellón fue prefabricada y ensamblada en el sitio en solo tres días, se invirtió una cantidad significativa de tiempo y energía para garantizar un montaje rápido llegado el momento. Se estableció un flujo de trabajo de diseño riguroso, combinando procesos iterativos de análisis por computadora y pruebas físicas, además de una línea de fabricación que correspondía con la secuencia lógica de ensamblaje. Luego, cada pieza del pabellón se fresó para enclavarse en su lugar y quedar asegurada con remaches metálicos.
El proyecto fue diseñado en parte para enseñar a los estudiantes una estrategia para reducir la brecha entre el diseño digital y la fabricación física mientras se aplica un material novedoso. Durante el proceso de construcción del pabellón, el equipo utilizó un sistema industrial automatizado para fabricar las piezas, que se estableció «específicamente para producir componentes de madera», según Meyboom.
Para el profesor de SCI-Arc, Casey Rehm, trabajar con madera ha significado desafiar muchos problemas en el campo de la arquitectura. La madera es un material de construcción que rara vez se considera en Los Ángeles, principalmente debido al tiempo que lleva cultivarla y también a los costos de material asociados con el transporte y la fabricación. «En este momento», dijo Rehm, «la fabricación de estructuras de madera CLT todavía se está haciendo, en gran parte, de una manera muy artesanal». Los residuos de este proceso aún no se han eliminado, y tampoco se están utilizando a gran escala como material de construcción alternativo, argumentó, todavía tenemos que avanzar mucho en relación con el costo-beneficio de la madera en la construcción civil.
Si bien la madera se ha utilizado para construir estructuras cada vez más grandes en todo el mundo, como desarrollos de viviendas de varios pisos y edificios de oficinas, Rehm cree que que incorporar madera en proyectos de menor escala puede tener un impacto mucho mayor en la industria de la construcción. En este sentido, Rehm ha estado investigando estrategias con sus estudiantes para producir paneles CLT de bajo costo para la construcción de viviendas de emergencia y para personas sin hogar, así como unidades de viviendas móviles para la ciudad de Los Ángeles, una ciudad con una gran escasez de viviendas asequibles.



