La Reina Isabel II de Inglaterra, falleció este jueves en su residencia veraniega del Castillo de Balmoral, en Escocia, arropada por toda su familia cercana, tras mantenerse en el reinado de Reino Unido 70 años.
La Reina monarca tenía 96 años y durante las últimas horas se encontraba bajo supervisión médica, tal y como había informado el Palacio de Buckingham en un comunicado que hizo saltar las alarmas.
La muerte de la Reina, meses después de la celebración nacional del Jubileo de Platino, ha creado una sensación de profundo desconsuelo entre los británicos, en medio de la grave crisis política y económica que atraviesa el país. El último acto oficial fue precisamente el encargo de un nuevo Gobierno a la «premier» Liz Truss, tras aceptar la dimisión de Boris Johnson.
Liz Truss, la Primera Ministra del Reino Unido, declaró «La Reina fue la roca sobre la que se ha construido el moderno Reino Unido, que es un gran país gracias a ella», dijo.
«Hoy la Corona pasa, como lo lleva haciendo desde hace más de mil años, a nuestro nuevo monarca y jefe de Estado, el rey Carlos III», agregó Truss. «Con la familia del Rey nos unimos en el duelo por su madre. Le ofrecemos nuestra lealtad y nuestra devoción, de la misma manera que nos ofreció la suya. Isabel II deja un gran legado y la suya será conocida como la segunda era isabelina. ¡Dios salve al Rey!»
Seguido de lo ocurrido y al cabo de dos horas, el rey Carlos hizo pública su primera declaración: «La muerte de mi querida madre, su Majestad la Reina, supone la mayor de las tristezas para mí y para los miembros de mi familia. Lamentamos profundamente la pérdida de nuestra querida Soberana y mi amada madre».



