La tradición católica indica que el 6 de enero los Reyes Melchor, Gaspar y Baltazar, acuden a adorar al niño Jesús llevando regalos como piedras preciosas e incienso.
Las figuras de Gaspar, Melchor y Baltazar están asociadas a Jesús, ya que fueron los primeros en confiar en que sería el próximo “Rey de Reyes”. Por este motivo, el grupo comenzó a seguir una estrella que los conduciría a la ciudad de Belén.
Según la tradición, los tres viajeros provenientes de Europa, Asia y África respectivamente pidieron ayuda al rey Herodes, escena que forma parte del Evangelio según San Mateo. “Unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ‘¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?’ Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos para qué le precisarán el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén diciéndoles: ‘Id y averiguad cuidadosamente qué hay del Niño, y cuando lo encontréis, avisadme para ir yo también a adorarlo’”, recuerda el texto.
“La estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el Niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al Niño con María, su madre, y cayendo de rodillas, lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra”, como se cuenta en el Evangelio según San Mateo.
Según cuenta el texto sagrado, el Espíritu Santo les advirtió entonces a los Magos que no revelaran la ubicación de Jesús a Herodes, y así salvaron su vida en ese momento.
Además, esta fecha se popularizó y en la noche del 5 de enero, los más pequeños suelen dejar su calzado junto al pesebre y el árbol de Navidad, colocando recipientes con pasto y agua para los camellos, a la espera de regalos.



