En Japón, usan el término “Karoshi”, para describir la muerte de las personas por el exceso del trabajo. De este modo, el país vive una situación alarmante por este conflicto incipiente.
Esta problemática, le está abriendo paso a nuevas leyes que regulen la cantidad de horas diarias, la exigencia o las condiciones en las cuales se presta un servicio, buscando prevenir las muertes y las lesiones por esta causa.
Así mismo, una familia, que fue víctima de un suicidio, pide a las autoridades de Japón que se regulen de mejor manera las Leyes laborales para cuidar la salud mental de todos los trabajadores. De este modo, la repercusión fue lamentable luego de que un joven de 26 años, se quite la vida por hacer más de 200 horas extra en un mes.
Takashima Shingo, era médico residente en el hospital de la ciudad de Kobe, en donde se quitó la vida. Según los abogados de la familia, antes de cometer el suicidio, él había trabajado más de 207 horas adicionales sin si quiera haber tenido la posibilidad de tomarse un día libre en 3 meses.
Desde el Centro Médico Konan, se rechazaron todas las acusaciones en una conferencia de prensa en agosto de 2023, en relación a la muerte de Takashima. Sin embargo, en junio, una entidad gubernamental de inspección laboral dictaminó que su fallecimiento fue resultado de una carga laboral excesiva, debido a las largas jornadas de trabajo.
Esta situación resalta la intensa presión a la que se enfrentan los trabajadores de la salud en Japón. El Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar señala que el país ha luchado por mucho tiempo contra una cultura arraigada de exceso de trabajo, donde empleados de diversos campos reportan horarios extenuantes y una presión constante de los supervisores, muchas veces priorizando la empresa sobre el bienestar individual.



