Los abogados de Novak Djokovic han recurrido ante la justicia australiana la revocación del visado del serbio para entrar al país y, por el momento, las autoridades han aceptado retrasar su deportación hasta el lunes, como confirma el abogado.
La exención médica concedida por la Federación Australiana de Tenis no ha sido suficiente para que Djokovic pueda disputar a partir del día 17 el primer Grand Slam del curso sin problemas. El Gobierno del país le detuvo en la frontera. Las fuerzas fronterizas emitieron un comunicado en el que señalaron que «no cumplió con los requisitos de entrada al país», por lo cual su visa fue cancelada.
El serbio ha sido trasladado esta mañana al Hotel Park de la ciudad de Melbourne, que también aloja a un grupo de solicitantes de asilo que han sido detenidos por las autoridades de inmigración, tras más de ocho horas declarando.
El ‘número uno’fue retenido e interrogado durante más de ocho horas a su llegada al aeropuerto Tullamarine de Melbourne por irregularidades con el visado. Su equipo no había solicitado la documentación demandada cuando se pretende entrar en Australia sin estar vacunado contra el Covid. Según el periodista serbio Sasa Ozmo, se le aisló en una habitación del aeropuerto y no se le permitió utilizar su teléfono móvil.
«No tengo ni idea de lo que está pasando. Tienen a mi hijo retenido desde hace cinco horas», dijo su padre Srdjan, antes de que se conociese la decisión de deportarle. «Esta es una lucha por el mundo liberal, no sólo por Novak, sino por el mundo entero», agregó, en palabras recogidas por el diario australiano The Age.
Scott Morrison, primer ministro australiano, fue contundente, ya con los hechos consumados: «El visado del señor Djokovic ha sido cancelado. Las reglas son las reglas. Nade está por encima de ellas», expresó en su cuenta de Twitter. Sus palabras representaban un cambio de posición con respecto al martes, cuando comentó que los oficiales actuarían de acuerdo con la exención facilitada a Nole. Se había creado en Australia un clima cercano a la indignación, en un momento en el que la pandemia azota de nuevo.
El silencio del jugador sólo ha contribuido a enmarañar más la situación y a aumentar su impopularidad en un país que viene superando el medio millón de contagios semanales por Covid. Craig Tiley, director del primer torneo del Grand Slam de la temporada, comentó que sería bueno que el jugador explicase los motivos por los que se le ha concedido la exención médica, después de que él no lo hiciera por respeto a la privacidad del tenista.



