Después de la celebración del 25 de diciembre, surge la pregunta de cuándo desarmar el árbol de Navidad, un símbolo central de esta festividad. Aunque no existen reglas estrictas, las tradiciones familiares suelen guiar este momento. Muchas personas eligen conservarlo hasta el 6 de enero, Día de los Reyes Magos, que marca el final de la Navidad litúrgica. Este día, conocido también como la fiesta de la Epifanía, conmemora la visita de los Reyes Magos a Jesús y su proclamación como «rey de reyes».
La historia del árbol de Navidad se remonta a los pueblos celtas de Europa, que decoraban robles con frutas y velas durante el solsticio de invierno como símbolo de esperanza para la llegada del verano. En el siglo VIII, San Bonifacio introdujo el abeto como una alternativa cristiana, adornándolo con manzanas y velas que representaban el pecado original y la luz de Cristo. Con el tiempo, estos elementos evolucionaron en las luces y decoraciones modernas que conocemos hoy.
El armado del Árbol generalmente se realiza el 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción, una tradición muy arraigada en países de mayoría católica. Sin embargo, otra costumbre dicta que el árbol se desarme un mes después de haber sido decorado. Esto significa que muchas familias optan por retirarlo el 8 de enero, cumpliendo con un ciclo de 30 días desde su instalación.
Más allá de las fechas específicas, el momento para desarmar el árbol depende de las preferencias y creencias de cada familia. Sea el 6 o el 8 de enero, este gesto simboliza el cierre de un período lleno de significado espiritual y de unión.



