Según la creencia popular, la cinta roja protege espiritualmente de la envidia y resguarda la energía.
La cinta roja también protege contra el “mal de ojo” y transforma la energía negativa de los demás en energía positiva. Además, atrae la buena suerte y los buenos sentimientos, entre ellos el amor.
Usar la cinta roja en la muñeca izquierda intercepta y desactiva la energía negativa que otros envían. Antes de atar la cinta roja es necesario concentrarse en sentir piedad y bondad hacia los demás. La cinta debe ser atada por un amigo de confianza.
También, se puede atar la cinta con siete nudos, que representan los siete colores del arcoíris y los siete mundos espirituales, chakras, que influyen en la realidad.
Otras versiones creen que se trataba de una costumbre de origen judío. Los semitas empezaron a usarla hace siglos, con el fin de protegerse de la supersticiosa creencia sobre el llamado “mal de ojo”. Dicha maldad supone que los seres humanos son capaces de hacer daño o perjudicar a los demás, con tan solo dirigirles una mirada.
Algunos mitos relacionan a la pulsera roja con la historia sobre un hilo rojo invisible a los ojos que une a las personas destinadas a estar juntas. Con el paso del tiempo, su verdadero significado fue mutando, pero siempre estuvo relacionado con la buena fortuna y las energías.
Este accesorio está relacionado con la atracción de la buena suerte. Según este ritual, quienes lo porten, tanto hombres como mujeres, tendrán garantizada fortuna y seguridad. Y es considerado un símbolo de unidad y conexión espiritual entre las personas.



