Comenzar a invertir puede parecer un desafío, pero expertos financieros aseguran que no es necesario ser un profesional para dar los primeros pasos. Una guía para principiantes aconseja primero tener una base financiera sólida, como contar con un fondo de emergencia de varios meses de gastos y haber pagado deudas de alto interés, para evitar poner en riesgo el presupuesto diario al invertir.
Una vez afianzada la situación financiera personal, el siguiente paso es definir objetivos claros de inversión: ahorrar para la jubilación, comprar una casa o financiar un viaje, por ejemplo. Establecer metas ayuda a elegir el tipo de cuenta y la estrategia de inversión adecuada, así como a determinar cuánto dinero se puede aportar de manera regular.
Después de fijar los objetivos, los principiantes deben abrir una cuenta de inversión en una correduría o plataforma financiera. Este proceso es similar al de abrir una cuenta bancaria y permite acceder a diferentes instrumentos como acciones, fondos cotizados (ETFs) o bonos. Luego, se recomienda seleccionar una estrategia de inversión según el horizonte de tiempo y el nivel de riesgo que se esté dispuesto a asumir, siendo opciones conservadoras los fondos diversificados o los ETFs.
Expertos financieros también destacan la importancia de comenzar con montos pequeños y automatizar las aportaciones, lo que fomenta la disciplina y aprovecha el crecimiento a largo plazo del mercado. Asimismo, aconsejan diversificar las inversiones para reducir riesgos y evitar decisiones impulsivas basadas en modas o pánicos del mercado.



