JujuyPrimicias.com

Record de visitas y ventas en la «Feria del Libro»

Record de visitas y  ventas en la «Feria del Libro»
Escuchar Artículo

Jujuy Primicias estuvo presente en la 46ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. El escritor Guillermo Saccomanno la inauguró con un discurso provocador en el que apuntó -y disparó- para todos lados. Desde funcionarios públicos hasta editoriales, pasando por la Fundación El Libro, que organiza la feria y que lo convocó para ese trabajo, todos recibieron algún párrafo suyo. No se sabía ese 28 de abril, pero la temperatura que levantó la Feria apenas inaugurada no bajó en ningún momento. Como si ese ritmo frenético, de pulsaciones aceleradas, sirviera para mandar un mensaje después de dos años de puertas cerradas por la pandemia. Algo así como “acá estoy, no me fui a ningún lado, ¿vieron cómo aguanté? ¿vieron cuánto me extrañaban?”.

La enorme -enormísima- cantidad de público que la visitó todos los días y a todas las horas, las ventas que en muchos casos superaron las expectativas en cada stand, y la avidez por conseguir un lugar, una sillita, un rinconcito, en alguna sala para escuchar a un escritor admirado la mantuvieron caliente todo el tiempo. Como a la Feria le quedan dos días -y como ese dato siempre se guarda para el verdadero final-, la Fundación El Libro aún no da una cifra cerrada de visitantes, pero sí confirma que se superó la convocatoria de las últimas ediciones. “Eso quiere decir que más de 1.180.000 personas seguro”, traducen desde la organización.

Reencuentros emotivos y fila para todo
Una historia mínima ilustra esa convocatoria millonaria. Hubo, esta vez, hasta asambleas espontáneas en las larguísimas filas de los baños para decidir a quién darle prioridad: ganaban las señoras más mayores, las mujeres embarazadas y las trabajadoras de los stands, que no tenían más que 5 minutos para ir y volver de su puesto. A las filas asamblearias se les sumaron las de siempre: para comprar libros, para aprovechar los descuentos más ventajosos -como el 50% que usan los referentes de las bibliotecas populares para llevar ejemplares nuevos a todo el país-, para pagar 360 pesos -más que el costo de una entrada de día de semana- por una bolsa de bizchochitos de grasa, para escuchar y ver y poder hacerle una pregunta al autor de cabecera, o para llevarse un libro firmado por ese autor.

Una feria, muchos objetivos
¿Para qué sirven estos pasillos por los que, durante tres semanas, es posible ver a referentes de todo el arco político argentino y también a expositores vestidos de gauchos, de duendes, de gladiadores o de algún personaje de Star Wars? Para que, en un mismo lugar -aunque hay que caminar bastante, mide 41.000 metros cuadrados la Feria del Libro- sea posible conseguir los últimos libros de los autores que recibieron los premios literarios más recientes, como ocurrió en el stand de Blatt & Ríos: allí los títulos más vendidos fueron La ciudad invencible, de Fernanda Trías, que ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 2021, y Detente, instante, eres tan bello, que reúne la poesía de Cristina Peri Rossi, flamante Premio Cervantes.

Sirve, también, para que los sellos más nuevos o más chicos puedan juntarse y ocupar espacio. Para que, al recorrer algunos stands, aparezcan ejemplares que le consoliden un nuevo gusto literario al lector: Sobre mi hija, un best-seller de Corea escrito por Kim Hye-jin, fue lo más vendido de Fiordo; La primavera llegó en un carro tirado por caballos, del japonés Riichi Yokomitsu, fue lo que más se vendió en También el caracol; y Gaijin, un libro también de raíz japonesa escrito Maximiliano Matayoshi, estuvo entre lo más pedido del sello Odelia. La Feria sirve para tirar de un hilito -el de la literatura oriental, por ejemplo- y caminar en busca de nuevos descubrimientos.

“El libro está más vivo que nunca. Se nota que hay expositores a los que les costó estar, pero por suerte la gente está gastando en libros aún en un momento en el que la economía no ayuda”, describe Guido Cervetti, encargado de la distribuidora Big Sur, que concentra sellos de editoriales españolas y latinoamericanas. ¿Y si no es suficiente?, escrito por Maia Debowicz y publicado por Vinilo Editora, fue lo más vendido de ese stand.

De la mano de la masividad, las ventas
Lo de gastar en libros también se confirmó en esta 46ª edición a la que le quedan algunas horas -¿y algunas ofertas de último momento?-. Valeria Fernández Naya, directora de Márketing y Comunicación de Penguin Random House, confirma que en el stand de ese gran conglomerado editorial las ventas de ejemplares superaron a las de 2019 en un 20%, con la literatura juvenil y de ficción como punta de lanza. En ese espacio en el que John Katzenbach, Mario Vargas Llosa, Claudia Piñeiro, Eduardo Sacheri y Gloria V. Casañas protagonizaron las actividades más convocantes, los autores más vendidos fueron Flor M. Salvador, J.K. Rowling, Isabel Allende, Gabriela Exilart, Cristian Alarcón y Katzenbach.

Mas Noticias