Delegaciones de Rusia y Ucrania, bajo la mediación estratégica de Estados Unidos, cerraron un acuerdo para el intercambio de 314 prisioneros.
Steve Witkoff, enviado estadounidense, calificó el proceso como intenso y productivo, marcando un punto de inflexión en la parálisis humanitaria que arrastraba el conflicto.
El éxito de este pacto se atribuye a una “colaboración diplomática sostenida” en la que Abu Dabi sirvió como sede neutral. Durante el anuncio, se destacó el papel de la administración estadounidense y el liderazgo de figuras clave para destrabar las conversaciones. Aunque el ambiente es de optimismo moderado, los mediadores advirtieron que este es solo el inicio de un proceso más amplio que busca soluciones adicionales en el corto plazo.
Por el lado ucraniano, el Presidente Volodímir Zelensky confirmó que su delegación, liderada por Rustem Umerov, continúa trabajando en territorio emiratí para agilizar el retorno de sus ciudadanos. Zelensky subrayó que la recuperación de los capturados es una prioridad absoluta, mientras que la representación de Kiev se prepara para nuevas rondas de diálogo que se llevarán a cabo en los próximos días.
No obstante, el avance humanitario no oculta las profundas discrepancias territoriales. Zelensky ha sido tajante al declarar que la soberanía sobre regiones como el Donbás es innegociable. Ante las propuestas de crear zonas desmilitarizadas, el mandatario insistió en que cualquier esquema de control debe estar bajo la autoridad de Kiev, rechazando de plano los ultimátums del Kremlin que exigen transferencias territoriales.
El panorama humano sigue siendo desolador: las cifras oficiales de Ucrania reconocen 55.000 soldados fallecidos desde el inicio de la invasión en 2022, sin contar a los desaparecidos. Kiev ha denunciado que Rusia utiliza tácticamente el invierno y el control de los intercambios de prisioneros como herramientas de presión psicológica y política, ralentizando las liberaciones para intentar debilitar la postura negociadora ucraniana.
En el ámbito internacional, Ucrania ha hecho un llamado urgente a sus aliados en Washington y Europa para que no disminuyan el apoyo diplomático. Zelensky advirtió que una claudicación frente a Moscú pondría en riesgo la estabilidad de todo el continente europeo. Según el líder ucraniano, la estrategia rusa busca perpetuar la presión sobre Occidente, ignorando los intentos previos de diálogo directo impulsados por potencias como Francia.
Finalmente, las conversaciones en Abu Dabi se perfilan como el canal más viable para gestionar la crisis civil y territorial en curso. Mientras las familias esperan el regreso de los liberados, los equipos diplomáticos se mantienen en la mesa de negociación, enfrentando el reto de transformar este alivio humanitario en un mecanismo sólido que garantice la integridad de la población civil en las zonas de combate.



