El Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), informó que desde la asunción del Gobierno de Javier Milei se destruyeron más de 220.000 puestos de trabajo en todo el país.
La evolución del empleo formal en las provincias argentinas muestra un panorama de profunda contracción. Solo dos distritos lograron conservar terreno positivo en las estadísticas laborales, mientras que la mayoría registró caídas significativas, impulsadas principalmente por el freno a la obra pública nacional y la contracción de la actividad industrial.
Según cifras desestacionalizadas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la provincia de Santa Cruz es la más golpeada, con una pérdida del 15% de su fuerza laboral, lo que equivale a 9.807 puestos de trabajo. Esta fuerte disminución se explica en gran parte por la baja en la producción de petróleo convencional y la reducción del empleo público.
Un factor clave en la caída de Santa Cruz fue el llamado Plan Andes, una estrategia de YPF enfocada en la venta de campos de petróleo y gas maduros convencionales en varias provincias para concentrarse en la producción no convencional de Vaca Muerta. Esta privatización de los campos generó la pérdida de cerca de 4.000 empleos en el sector.
En La Rioja, la destrucción de empleo alcanzó el 11,25% (3.675 puestos), resultado de la suma del impacto negativo de la construcción y la fuerte contracción industrial. Los sectores textil y calzado, sensibles a la apertura de importaciones y con fuerte presencia en la provincia, achicaron sus plantas productivas ante la mayor competencia externa.
Formosa también registra una caída significativa del empleo con un 8,16% (2.016 puestos menos). En este caso, la baja se explica casi íntegramente por la pérdida de puestos de trabajo en la construcción, un fenómeno que se repite de forma similar en Santiago del Estero (con una contracción del 6,1% o 3.285 puestos) y Chaco (donde se perdió 5.918 empleos, un 7,6%), provincias donde el freno de la obra pública funcionó de lleno.
Tierra del Fuego tuvo una contracción del 2,2% (2.220 puestos de trabajo menos). La merma se relaciona directamente con la reducción de empleo en la industria electrónica fueguina, una de las actividades que evidenció mayor afectación por la apertura comercial, según señalaron desde Fundar.



