La Confederación General del Trabajo (CGT) se encuentra en una reunión clave este miércoles para definir las medidas a tomar tras la reciente aprobación de la reforma laboral en la Cámara de Diputados y el inminente tratamiento en el Senado previsto para este viernes. Los dirigentes sindicales buscan consensuar una postura común frente al avance del proyecto impulsado por el Gobierno, en un contexto de creciente malestar entre las organizaciones de trabajadores.
La mesa chica de la central obrera —convocada por los triunviros Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Arguello— evaluará nuevas medidas de fuerza tras el paro general que realizaron el pasado 19 de febrero. Sectores más combativos, agrupados en el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), ya anunciaron una movilización para el viernes al mediodía, coincidiendo con la sesión en el Senado, y ATE confirmó su adhesión con un paro nacional.
Desde la CGT también anticiparon que, si la reforma laboral finalmente se convierte en ley, buscarán sancionar políticamente a los senadores que la apoyen —especialmente a aquellos provenientes del peronismo— y evaluarán acciones legales contra artículos que consideran inconstitucionales, como posibles limitaciones al derecho a huelga. Esta estrategia combina presión en las calles y en tribunales, mientras el oficialismo acelera la discusión parlamentaria.
La reforma laboral es altamente polémica: propone, entre otras cosas, ampliar la jornada laboral de 8 a 12 horas, crear un “banco de horas”, modificar las indemnizaciones por despido y redefinir las condiciones de contratación, cambios que para los gremios representan un retroceso en derechos laborales. Ante estas transformaciones, la CGT sostiene que continuará su plan de acción para frenar o limitar el impacto de la nueva normativa.



