El libro y la película de igual nombre nos ofrecen una nueva instancia para interpelarnos sobre las infancias travesti trans. La perspectiva pide un cambio rotundo, y estos productos culturales van por ello.
«Yo nena, yo princesa», es la primera película sobre infancias trans de producción argentina que ya está disponible en el cine. Muchos y muchas definen a esta producción como «protagonizada por Eleonora Wexler y Juan Palomino». Pero la protagonista tácita y explícita, tanto en ficción como en realidad, es Luana. Ella es una niña trans, quien a sus dos años de edad dijo la frase que dio nombre a la película recientemente estrenada y sobre todo a su autopercepción de género, mientras jugaba en el armario de su mamá, Gabriela Mansilla.
Luana fue la primera niña trans en obtener su DNI en el país, un documento que refleja fielmente su autopercepción de género. Sobre su historia, su madre Gabriela decidió escribir un libro, el cual podemos dejar que nos interpele tanto en su formato papel como en la pantalla grande. En diálogo con, Mansilla, presidenta de la Asociación Civil Infancias Libres, nos habló de lo necesaria que es esta película, tanto para reivindicar el lugar de las infancias travesti trans, como para continuar con el debate sobre la identidad de género.
El papel de la adultez en esta historia
Sobre la adultez, pieza clave en el acompañamiento infantil, a la entrevistada le gustaría «que la gente pueda empezar a entender qué es lo que necesita la niñez, cuál es nuestra obligación al respecto». Es sabido la comunidad travesti trans no ha sido protagonista de cuidado, respeto e igualdad de oportunidades. Pero son estas producciones las que velan porque esto cambie o comience a cambiar.
Esto es algo que podemos ver al inicio de la película, cuando Luana y su familia son víctimas de una sociedad que reproduce estereotipos y roles que excluyen diversidades y perspectiva de género. La escuela, la familia y la Justicia son algunos de los espacios en donde la niña y sus familiares luchan constantemente a lo largo de la producción.
Una película sobre infancias trans, protagonizada por infancias trans
Si bien «Yo nena, yo princesa» no es la primer película sobre la infancia trans en el mundo, lo es en Argentina. Paralelamente, por los años 70′ existió la primera producción a nivel mundial, que se llamó «Mi vida en rosa». Después vino «Tomboy». Pero esta no solo es la primera película sobre infancias trans en Argentina, sino que al ser interpretada por una niña trans, esto sienta un precedente en la cinematografía mundial. Isabella es la niña trans que interpreta a Luana en la película, poniéndole el cuerpo a sus propias vivencias en la pantalla grande.
También integra el elenco Azul, otra niña trans que interpreta a otra Luana, compañera del jardín de la protagonista, quien hizo que la hija de Gabriela elija ese nombre para su transición. Ante este avance, Gabriela nos indica: «No existen niñeces travesti trans actuando, protagonizando películas en donde puedan hablar para la niñez a través de su voz. Es clave que existan y es importante que se difunda, porque tienen que ocupar el lugar que históricamente se les negó. Esto es obligar a la sociedad a que piense en esa niñez, para apoyarlas y darles su espacio».





