Investigadores del CONICET (Consejo Nacional de Investigación Científica y Técnicas), descubrieron un gran avance para la ciencia. Las neuronas se pueden regenerar gracias a células madre.
En este marco, explican los investigadores argentinos, la incidencia de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson alcanzaría los 150 millones de casos a nivel mundial en 2050, estimando y acelerando una “Nueva Pandemia”.
Además, estos trastornos, comparten un evento común que es la muerte de las neuronas. Estas últimas, son células funcionales al cerebro, que generan los deterioros cognitivos que constituyen la primera causa de discapacidad y la segunda de mortalidad en personas mayores de 65 años. La pérdida de neuronas, resulta un impacto negativo e irreversible en las personas, porque son células que no pueden multiplicarse. De esta forma, los investigadores indicaron que, cuando ocurren lesiones cerebrales, ACV o enfermedades degenerativas, el tejido nervioso tiene poca capacidad de recuperación.
Sin embargo, todo este contexto social de salud humana, podría cambiar en muy poco tiempo, por los avances científicos y los nuevos descubrimientos que se llevaron a cabo en el CONICET.
En este marco, las investigaciones de estos hechos, liderada por un grupo de científicos y dirigida por Claudia Banchio, jefa de un grupo en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario, (IBR, CONICET-UNR), realizó uno de los más valiosos aportes a esta búsqueda y a estos nuevos descubrimientos en el país.
De esta manera, demostraron, que, las vesículas extracelulares fabricadas y liberadas por las células madre neurales en el cerebro, tienen dos efectos que son muy importantes. Por un lado, favorecen la proliferación de otras células madre, y, por otro lado, la inducen a que se diferencien de neuronas funcionales.
“Nos interesa establecer si los exosomas son funcionales sobre neuronas humanas en condiciones In Vitro, que reproducen la enfermedad del Parkinson y Alzheimer”, señaló Claudia Banchio. Además, agregó, que se planifican ensayos de células madre envejecidas para ver cómo responden a los exosomas de células más jóvenes.
“Llegamos hasta aquí, porque estoy convencida que esta ciencia básica, no puede solo quedar escrita en los libros o en las revistas científicas”, expresó la investigadora.



