Los precios de carne registraron incrementos en los últimos días en las carnicerías, algunos cortes incluso superaron los $1000 pesos por kilo, luego del programa de congelamiento de precios que impuso el gobierno para garantizar la estabilidad del precio de las carnes y evitar sobresaltos que afecten a los consumidores en el último tramo del año.
En lo que va de noviembre, el precio de la carne mayorista, el ganado en pie en el mercado de Hacienda de Liniers, ya subió 25% y encendió alarmas en el Gobierno, que pretende evitar que se traslade a las góndolas de comercios y supermercados, y a las carnicerías.
Tras cuatro meses sin oscilaciones y hasta con algunos leves recortes, los precios en el mercado mayorista se despertaron y el riesgo es la posibilidad de que la gente termine pagando precios todavía más caros que los actuales.
«Hubo un salto en los precios durante estos últimos días porque todo lo que los mayoristas no pudieron subir durante el congelamiento de precios lo están aplicando ahora», denunció un carnicero de la zona de Mataderos.
Entre julio y octubre pasados, el precio de la hacienda no tuvo variaciones y hasta se detectaron algunas bajas, un fenómeno que se advirtió en las estadísticas del INDEC y también por parte del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA).
Luego de las subas por encima del 75% de los precios al mostrador de la carne vacuna en 2020, el primer semestre de 2021 comenzó con nuevas subas que totalizaron otro 35% de aumento. Ante esta situación, el Gobierno Nacional tomó una serie de medidas (también discriminadas en dicho apartado) para poner un freno a las subas generalizadas en la cadena de valor.
El efecto de dichas políticas se vió de manera inmediata: no solo se cortó la dinámica alcista de un mes para otro, sino que los precios retrocedieron acumulando una caída del 3% en los últimos 4 meses.



