El Gobierno de los Estados Unidos informó la interrupción momentánea del operativo naval conocido como “Proyecto Libertad” en el Estrecho de Ormuz.
Esta decisión, anunciada por el Presidente Donald Trump, surge como un gesto de distensión mientras se registran avances significativos en las negociaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán. A través de sus plataformas oficiales, el mandatario precisó que esta pausa en el sistema de escolta de embarcaciones comerciales responde a mediaciones solicitadas por países como Pakistán y a la posibilidad concreta de alcanzar un acuerdo definitivo con Teherán.
A pesar de este cese en las actividades de guiado marítimo, la administración estadounidense enfatizó que la presión estratégica no disminuirá, confirmando que el bloqueo económico y comercial sobre el régimen iraní se mantendrá plenamente vigente. El objetivo central de este movimiento táctico es evaluar si las conversaciones actuales pueden derivar en la firma de un pacto final en el corto plazo. Trump atribuyó esta nueva instancia de diálogo al impacto de la campaña militar previa, la cual calificó como un éxito rotundo que obligó a la contraparte a sentarse en la mesa de negociaciones.
En sintonía con estos anuncios, el secretario de Estado, Marco Rubio, ratificó desde la Casa Blanca la conclusión de la operación “Furia Épica”, marcando el fin de la etapa de ofensiva directa que se había iniciado el pasado 28 de febrero. Rubio explicó que la estrategia de Washington ha evolucionado hacia un esquema estrictamente defensivo y de protección, donde el uso de la fuerza solo se contempla como respuesta ante una eventual agresión comenzada por Irán. Asimismo, el funcionario defendió la legalidad del despliegue ante el Congreso, pese a sus críticas personales hacia la Ley de Poderes de Guerra.
Este cambio de fase ocurre en un contexto de alta complejidad regional, tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel que afectaron infraestructura clave en Irán, pero que no provocaron el colapso de su estructura de poder. Con el alto el fuego vigente desde el 8 de abril, la Casa Blanca busca ahora capitalizar el deterioro de la economía iraní para consolidar una salida diplomática. Mientras tanto, el mundo observa con atención el estrecho de Ormuz, donde la combinación de disuasión militar y apertura al diálogo definirá la estabilidad del mercado energético global en las próximas semanas.



