Cada 17 de julio se conmemora el Día Mundial de la Justicia Internacional, en conmemoración de la entrada en vigor del Estatuto de Roma sobre la Corte Penal Internacional el 17 de julio de 2002.
El pilar institucional que sostiene este esfuerzo humanitario es la Corte Penal Internacional (CPI). Este tribunal, que funciona de manera permanente, fue concebido con la trascendental tarea de juzgar y sancionar a los responsables de crímenes de guerra y actos de genocidio. Su creación representó un paso histórico para asegurar que el derecho y la rendición de cuentas prevalezcan por encima de la impunidad, llevando un mensaje de esperanza y legalidad incluso a los escenarios de conflicto más complejos y oscuros de nuestra historia.
El origen de este sólido andamiaje jurídico se remonta al año 1998, cuando un total de 120 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobaron y suscribieron el histórico estatuto que daría vida al tribunal. Aunque este documento fundamental no entró en vigencia de manera oficial sino hasta el año 2002, su firma inicial representó el cimiento indispensable para el establecimiento de la CPI, consolidando una herramienta legal sin precedentes destinada a resguardar la dignidad humana a nivel global.



