¿Cuántas horas por día pasan los chicos frente a la pantalla del celular? ¿Cuánto tiempo están jugando con la consola de videojuegos? Muchos padres prefieren no hacer el cálculo porque la respuesta es dos, tres, cuatro horas o más, lo que implica mucho más tiempo del conveniente.
Sin embargo, la cantidad de tiempo frente a los dispositivos no es el único parámetro para evaluar la relación del los chicos con las nuevas tecnologías. Cuando un niño prefiere quedarse en casa jugando videojuegos antes que salir a practicar deportes o, aún más, se niega a ir al cumpleaños de un amigo, algo anda mal. Si a un chico le parece más tentador usar el celular en una reunión donde hay otros niños que jugar con ellos, hay alarmas que debemos escuchar. En estos casos, los dispositivos lejos de conectarlos lo que hacen es funcionar como un puente de desconexión con la realidad.
“Las drogas y el teléfono móvil causan un síndrome de abstinencia similar, digo síndrome de abstinencia por la similitud en el tratamiento para la rehabilitación, obviamente las drogas tienen otros componentes físicos y químicos que la tecnología no tiene, sin embargo, las dos te arruinan la vida pero no te matan”, explicó el especialista y ejemplificó sobre lo incipiente y poco conocido del vínculo adictivo a los videojuegos: “Con la heroína tampoco sabíamos que era tan mala al principio”.
“Hay otras señales que quizás son más claras aún, como la ansiedad, el estrés, la frustración, los problemas de sueño y de rendimiento académico. Y el último aspecto y el más claro, sucede cuando una vez que se toma conciencia del problema y se quiere controlar o abandonar el consumo, llega el problema más grande: querer y no poder. Cuando alguien quiere usar menos las pantallas y se da cuenta que no puede, ese es un gran ejemplo de dependencia”, sintetizó Masip.
El teléfono móvil o las pantallas no son un problema como objeto es sí, Masip enfatiza que es el mal uso lo que provoca un trastorno o adicción: “El celular es el síntoma, más allá de que existan aplicaciones y plataformas que fomentan la adicción. Lo que hay detrás es una mala gestión de las emociones, cuando tengo una adicción o un trastorno es porque hay un origen, un malestar de base y el mal uso de las tecnologías es la sintomatología, ya sea por problemas de autoestima, o de otro montón de problemas que son el origen del trastorno”.
Masip marcó diferencias entre lo que consideramos nuevas tecnologías: “En el caso de redes sociales y en el uso del teléfono móvil apuntamos a un buen uso, a una terapia del buen uso; en cambio en lo que respecta a los videojuegos apuntamos a abstinencia total, porque son los causantes de la enfermedad, de la adicción que genera los mayores problemas. En los videojuegos el producto está preparado para ser adictivo, para pasar largas horas en cada juego. Por eso en los cuadros de adicción a los videojuegos, no se debe volver a jugar/consumir nunca más, es como la adicción al alcohol”.
En el mismo sentido, cuando existe un trastorno vinculado al uso de los videojuegos Masip no recomienda “graduar” el tiempo que el niño pasa frente a la consola o pantalla: “uno no le dice a un hijo si te portas bien en la semana, el viernes puedes fumar o drogarte, con los videojuegos es lo mismo, premiar con las pantallas es un error, premiar con consumo no es lo que le hace bien a los niños”.



