Mientras el acceso a las vacunas contra el Covid ya no parece ser un problema en la región, ahora la discusión se centra sobre uno de los pocos tratamientos que, según las investigaciones disponibles, reduce drásticamente el riesgo de internación en pacientes vulnerables.
El tema habilita dos posiciones contrapuestas y por ahora la Argentina parece haber quedado ubicada en una de las veredas: la que observa con más recelo que confianza el uso del antiviral Paxlovid, que recibió el aval de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y fue comercializado en 41 países.
La Comisión Nacional de Evaluación de Tecnologías de Salud (Conetec), dependiente del Ministerio de Salud, concluyó en su último informe sobre el Paxlovid -usado recientemente por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden- que la eficacia del medicamento es incierta y su costo muy alto.
La conclusión choca con la recomendación de la OMS, en base a ensayos globales que indican que el uso del fármaco reduce 85% el riesgo de hospitalizaciones. Para el organismo, es «la mejor opción terapéutica» en pacientes de alto riesgo.
El Estado argentino -a través de la Conetec-, relativiza el poder del antiviral: dice que la posibilidad de que reduzca la mortalidad es incierta, aunque -concede- «probablemente disminuya la necesidad de hospitalización sin aumentar los efectos adversos».
Parte del problema, identificado por la OMS, se relaciona con los recursos: «Uno de los obstáculos para los países de ingresos bajos y medianos es que el medicamento sólo puede administrarse en las etapas iniciales de la enfermedad; por tanto, la realización de pruebas rápidas y precisas es esencial para la eficacia del tratamiento» La «renuncia» de la Argentina a la práctica de testeos como método habitual de diagnóstico podría atentar contra la administración temprana que necesita el Paxlovid en aquellos pacientes con potenciales riesgos de complicaciones.
El informe de la Conetec separa dos categorías de infectados: «Existen criterios definidos para identificar a los pacientes con enfermedad severa con riesgo elevado de muerte.
Por el contrario, la identificación de pacientes con enfermedad leve de reciente diagnóstico con riesgo elevado de desarrollar enfermedad severa que requiere hospitalización es más complicada».
«El cuerpo de la evidencia muestra que nirmatrelvir-ritonavir (las drogas que componen el Paxlovid) tiene un efecto incierto sobre la mortalidad en pacientes con Covid- 19 leve o moderada de reciente comienzo, con factores de riesgo para progresar a enfermedad grave que no han sido vacunados», señala el informe del Conetec.
El informe agrega que «esta tecnología no ha sido probada en personas vacunadas ni en otros escenarios».
Según pudo saber Clarín, el pedido de aprobación todavía no fue presentado formalmente por Pfizer en la ANMAT.
La Conetec también afirma que «aunque la forma de administración oral es simple, la experiencia en otros países muestra que el costo estimado es elevado, siendo la población objetivo muy grande».
Finalmente dice que «las guías de práctica clínica de alta calidad metodológica tenderían a recomendar el tratamiento. Aquellas que recomiendan en forma condicional a favor se basan en el beneficio observado en personas de muy alto riesgo no vacunadas con enfermedad de reciente comienzo, y su facilidad de administración. Las que entregan recomendaciones en contra se basan en el costo comparativo muy elevado, para una población objetivo muy amplia y la baja certeza en su efecto sobre la mortalidad».
La declaración de la OMS fue contundente al recomendar el Paxlovid «en pacientes con formas leves y moderadas de Covid-19 que corren un riesgo elevado de ingreso hospitalario (personas mayores, inmunodeprimidas o no vacunadas)».
El informe de la Conetec detalla que el Paxlovid tiene un costo unitario de 520 dólares por cinco días de tratamiento (unos 70 mil pesos argentinos al cambio oficial). Debe administrase en los tres primeros días de diagnosticado el Covid.



