La diplomacia bilateral entre Washington y Caracas registró un hito sin precedentes en Nueva York con un encuentro privado entre Donald Trump y la Presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Celebrada a puertas cerradas en el hotel Lotte New York Palace durante la recepción ofrecida a mandatarios internacionales en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la reunión contó con la presencia del secretario de Estado Marco Rubio, el titular del Tesoro Scott Bessent, la Jefa de gabinete Susie Wiles y el subjefe Stephen Miller. A través de un mensaje en sus redes sociales, la mandataria venezolana confirmó que durante la velada repasaron temas clave en materia de seguridad, minería y energía para estrechar lazos entre ambas naciones, marcando así el primer diálogo directo entre líderes de estos dos países desde la Cumbre de las Américas de 2015 en Panamá.
El acercamiento entre ambas administraciones responde a un giro geopolítico iniciado tras la captura y deposición de Nicolás Maduro en Caracas por fuerzas estadounidenses en enero pasado. A partir de esa intervención, el Gobierno de EEUU brindó su respaldo explícito al mandato de transición encabezado por Rodríguez —quien anteriormente se desempeñaba como Vicepresidenta— y promovió la restitución de los canales diplomáticos interrumpidos desde 2019. Esta histórica cita diplomática ocurrió muy cerca del centro penitenciario neoyorquino donde permanece recluido el expresidente venezolano enfrentando cargos por narcoterrorismo, y pocos días después de que Caracas aceptara ceder parte de sus recursos petroleros al país norteamericano.
El propio Presidente estadounidense hizo hincapié en la coyuntura geopolítica durante su intervención matutina ante el pleno de la ONU, donde tildó al régimen caído de “dictador fuera de la ley” y defendió la operación militar en suelo sudamericano como una prueba de la firmeza de Estados Unidos para salvaguardar la estabilidad en el hemisferio occidental. Al referirse al pacto energético firmado el mes pasado —el cual describió en términos eufóricos—, el mandatario norteamericano auguró un flujo de inversiones privadas que podría alcanzar los US$100.000.000.000 para reactivar la infraestructura petrolera del país caribeño, celebrando asimismo la liberación de cientos de prisioneros políticos que tuvo lugar de forma simultánea al proceso de transición.
Previo a su cita con el mandatario norteamericano, Rodríguez desplegó una nutrida agenda de contactos multilaterales tras su arribo a la urbe neoyorquina el día lunes. La gobernante sostuvo un encuentro en la sede de la ONU con el Secretario General António Guterres, en el cual evaluaron los avances del diálogo político, la protección de los derechos humanos, las reformas económicas orientadas a la democratización y la reestructuración de la deuda externa. De forma complementaria, la comitiva venezolana integrada por el Ministro Calixto Ortega, la titular de Hidrocarburos Paula Henao y el canciller Félix Plasencia sostuvo reuniones en la misión permanente con el Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Ilan Goldfajn, la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, y el líder del Banco Mundial, Ajay Banga, consolidando un progresivo proceso de reinserción del país sudamericano en el sistema financiero internacional.



