El hallazgo de un diminuto organismo atrapado en resina fosilizada desde la época de los dinosaurios ha sacado a la luz un fascinante secreto biológico con casi 100.000.000 de años de antigüedad.
Este espécimen prehistórico logró captar la atención de la comunidad científica internacional debido a las inéditas proporciones de sus órganos de alimentación en comparación con las dimensiones de su cuerpo.
A partir del examen exhaustivo de trece piezas fosilizadas procedentes de yacimientos en Myanmar, expertos de la Universidad de Tel Aviv junto a especialistas del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing lograron catalogar a este organismo bajo la denominación Cretodorus noonoo. La investigación, divulgada en la publicación especializada Insects, expone por primera vez el mecanismo anatómico de esta especie extinta, cuya morfología facial carece de paralelos entre la fauna de artrópodos contemporánea.
El aspecto más llamativo del espécimen reside en la extensión de su labio, el cual llegaba a duplicar la envergadura completa de su propia anatomía. La sección distal de este apéndice presentaba una serie de pliegues periódicos muy parecidos al diseño de un fuelle, disposición anatómica que le brindaba una maleabilidad extraordinaria sin riesgo de obstrucción ni colapso de la estructura mientras exploraba cavidades estrechas.
Mediante el empleo de tecnología de microtomografía computarizada por rayos X de sincrotrón, el equipo multidisciplinario pudo examinar el interior del fósil sin ocasionarle daño alguno, ratificando que las hendiduras exteriores formaban parte integral de la cutícula del animal. Adicionalmente, el cotejo con ejemplares modernos pertenecientes a la familia Issidae, resguardados en el Museo de Historia Natural de Oxford, resultó clave para contrastar el nivel de especialización adaptativa que alcanzó esta criatura del Cretácico.
Todo indica que esta particular trompa le permitía al pequeño animal penetrar las grietas más profundas de la corteza vegetal para alimentarse directamente de la savia del tronco. Para optimizar dicha tarea, el extremo final de su aparato bucal contaba con un par de estructuras lobulares ranuradas capaces de desplegarse lateralmente, funcionando como una suerte de anclaje para fijar la posición mientras extraía los nutrientes.
El bautizo científico Cretodorus noonoo y su apelativo coloquial rinden homenaje a Noo-Noo, el personaje con forma de aspiradora del programa infantil Teletubbies, debido a la evidente semejanza de su apéndice corrugado. Asimismo, la revisión estructural condujo a los autores a plantear que las familias Neazoniidae y Mimarachnidae comparten una estrecha relación dentro de un mismo linaje evolutivo.



