Un grave recrudecimiento de la violencia en Oriente Medio se registró este martes con un ataque con proyectiles balísticos dirigido contra la base de la Quinta Flota de los Estados Unidos en Bahréin, una ofensiva que se atribuyó Teherán a través de sus canales oficiales de difusión.
La agresión de las fuerzas iraníes se produjo como respuesta inmediata a una intensa campaña de bombardeos de cinco horas ejecutada previamente por las fuerzas del Comando Central estadounidense (CENTCOM) sobre posiciones estratégicas en suelo persa. En paralelo a este choque directo, las tensiones se trasladaron a las aguas del estrecho de Ormuz, donde la Guardia Revolucionaria de Irán interceptó y dañó seriamente a dos cargueros petroleros vinculados a los Emiratos Árabes Unidos, denominados Mombasa y Al Bahiyah, bajo el argumento de que ignoraron advertencias y cruzaron un sector minado.
El incidente naval sobre las embarcaciones emiratíes provocó la muerte de un tripulante y dejó al menos ocho heridos, además de causar el deceso de un civil de origen asiático debido a la caída de fragmentos de proyectiles, según confirmaron las autoridades de la región. El Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos repudió enérgicamente la agresión, calificándola de cobarde y descarada, al tiempo que remarcó que sus defensas antiaéreas actuaron de forma eficaz interceptando varios misiles y que la seguridad nacional se mantiene bajo control. Asimismo, en la misma jornada se reportó una explosión de origen desconocido y sin víctimas en el petrolero de bandera noruega Stolt Magnesium frente a las costas de Omán, sumando incertidumbre al flujo marítimo del golfo Pérsico mientras que las fuerzas iraníes informaban también de ataques contra instalaciones de Estados Unidos en una base aérea de Jordania.
El origen de esta escalada radica en una fuerte disputa por el dominio de la navegación en el estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave por el que circula de forma habitual una quinta parte del petróleo y gas natural consumido a nivel global. Horas antes de los ataques, el mandatario norteamericano Donald Trump declaró a través de sus redes sociales que el estrecho continuará abierto, pero anunció la imposición de un bloqueo selectivo contra buques iraníes y el cobro de un arancel del 20% a los barcos de otras naciones autorizados a cruzar, definiendo a su país como el nuevo guardián de la vía de navegación. En respuesta a estas medidas, el ministro de Petróleo iraní, Mohsen Paknejad, restó trascendencia a las represalias de Washington y la baja de exenciones de sanciones decretadas la semana anterior, asegurando que las exportaciones de crudo de su nación se mantienen sin alteración gracias a planes de contingencia diseñados hace años.
Como consecuencia directa del conflicto bélico desatado el pasado 28 de febrero, la inestabilidad en la seguridad del transporte de combustibles ha disparado nuevamente la cotización de los recursos energéticos en los mercados internacionales. El valor del barril de crudo Brent experimentó un alza del 4,1% situándose en los US$86,73, mientras que el crudo de referencia en Estados Unidos avanzó un 3,1% hasta alcanzar los US$80,55, reflejando el temor de los operadores ante las dificultades de los buques para circular por la zona de combate. Aunque los precios se mantienen por debajo de los máximos históricos de US$120 registrados al inicio de la guerra, la parálisis operativa y las acciones de bombardeo mutuas continúan encareciendo el combustible a nivel mundial e impactando negativamente en los futuros de las principales bolsas del mundo.



