El panorama del financiamiento en el sector privado argentino exhibe signos de fuerte tensión debido al sostenido incremento en los índices de incumplimiento.
De acuerdo con estimaciones recientes de la consultora 1816, el índice de morosidad en el segmento de los hogares trepó al 12,7% dentro del sistema financiero general durante el mes de mayo. Este fenómeno, que según informes del Instituto Argentina Grande (IAG) mantiene a 5.800.000 personas imposibilitadas de acceder a nuevas herramientas de crédito por su condición de deudores, responde de manera directa al retroceso del poder adquisitivo de los salarios y a la fuerte volatilidad en las tasas de interés. Frente a esta coyuntura, los analistas proyectan que la demanda crediticia de las familias difícilmente funcione como un motor dinámico para la reactivación económica en el corto plazo.
En el ámbito corporativo, la irregularidad en los pagos también evidenció un avance al pasar del 3,3% al 3,5%. Referentes del sector bancario, como el director ejecutivo de Banco Galicia, Diego Rivas, explicaron que mientras la incobrabilidad de los hogares parece haber encontrado un tope, la de las empresas continúa en alza debido a las dificultades que enfrentan las pequeñas y medianas empresas (pymes). No obstante, desde la banca comercial aclaran que los indicadores actuales reflejan la acumulación histórica de un stock de deudas —las cuales permanecen contablemente 12 meses en los balances antes de ser dadas de baja— y que el flujo de nuevos clientes que ingresan en situación de mora muestra una leve ralentización.
Al desagregar el comportamiento de la mora en los hogares, el arrastre de los saldos impagos en las tarjetas de crédito aparece como el principal foco de conflicto, con un nivel de incumplimiento sectorial que roza el 20% y una fuerte concentración geográfica en el Gran Buenos Aires. El segmento de la población menor de 35 años es el más afectado, ya que el 40% de los jóvenes que poseen líneas de financiamiento activas registra al menos una obligación irregular, una problemática fuertemente ligada al auge de las plataformas de apuestas virtuales. Las razones de este sobreendeudamiento radican en la pérdida real de las remuneraciones frente a gastos prioritarios que compiten directamente con el pago de los créditos, tales como alquileres, colegios privados, salud y el fuerte ajuste en los servicios públicos, cuyo peso dentro de los presupuestos del AMBA llegó a cuadruplicarse en las familias de menores ingresos.
Con la meta de contener el avance de los créditos irrecuperables —que ya afectan a más de 3.500.000 personas según el IAG— las entidades financieras públicas y privadas comenzaron a desplegar diversos planes de ordenamiento de deudas. El Banco Nación estructuró una línea especial de unificación de deudas de hasta $100.000.000 a tasa fija (TNA del 65%) y un plazo máximo de 72 meses para clientes con cuentas sueldo. En sintonía, el Banco Provincia optimizó su programa de refinanciación, aplicando tasas anuales del 50% para moras tempranas en sueldos públicos o jubilaciones, del 39% para ingresos menores a cuatro salarios mínimos ($1.470.000) y un esquema del 31% para casos de mora avanzada superiores a los 90 días, sumado a un plan especial en 60 cuotas al 41% anual para regularizar saldos de tarjetas Visa y Mastercard.



