Según el último reporte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la producción manufacturera registró una contracción del 5,7% en la comparación interanual de mayo.
Este resultado está condicionado principalmente por los severos retrocesos en la fabricación de automotores, maquinarias y bienes textiles. A pesar de que la medición desestacionalizada respecto a abril mostró un tenue avance del 0,4%, la mejora mensual no bastó para revertir el balance negativo en el acumulado de los primeros cinco meses de 2026, período en el cual la actividad se ubicó un 0,1% por debajo del mismo lapso del año pasado.
Al analizar las diversas ramas industriales, el segmento de textiles, prendas de vestir, cuero y calzado lideró el desplome con una fuerte caída interanual del 18,2%, explicada por el retroceso del consumo interno y una creciente competencia frente a los artículos importados. Asimismo, el rubro de productos de metal, maquinaria y equipo anotó una retracción del 15%, afectada sustancialmente por la baja performance de la maquinaria agrícola y de los electrodomésticos, sector este último afectado por la apertura comercial según referentes del área. Por su parte, la cadena automotriz y su red de autopartes sufrieron un declive del 15,9% interanual, consecuencia directa del achicamiento en las exportaciones y de los menores despachos hacia las concesionarias del país.
A pesar de la desfavorable comparación con el año previo, el comportamiento de la industria a nivel mensual continuó operando bajo un esquema irregular de altibajos sucesivos desde el inicio de 2026. Durante mayo, se destacaron repuntes en comparación con abril dentro de rubros que venían muy golpeados, tales como el automotor, que subió un 7,5%, y el textil, que avanzó un 4,9%. A esto se sumó un incremento del 8,3% en los minerales no metálicos vinculados a la siderurgia y la construcción. Precisamente, este último sector exhibió señales más alentadoras en el informe oficial previo, anotando una suba interanual del 4,1% y un salto mensual del 6,3%, impulsado por el dinamismo en los permisos de edificación privada y una mayor cantidad de empresas reactivando obras particulares.
Frente a este escenario de señales mixtas, las proyecciones privadas mantienen la cautela respecto de la evolución de la actividad económica para lo que resta de 2026. Los análisis elaborados por la consultora LCG sugieren que la industria manufacturera cerrará el año con una variación promedio prácticamente nula o incluso con una caída marginal. En paralelo, estiman que la construcción experimentará una expansión acotada inferior al 3%, un porcentaje que, según advierten los especialistas, resultará insuficiente para compensar la contracción que el sector acumuló a lo largo de los últimos dos años calendario.



