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La industria textil cayó un 24% 

La industria textil cayó un 24% 
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El sector textil atraviesa una profunda retracción marcada por un descenso constante en sus principales indicadores de actividad.

Durante la primera mitad del año, el rubro registró un desplome del 24,4% en su producción interanual, una cifra sensiblemente más pronunciada que el recorte del 2,2% reportado por el promedio del aparato manufacturero. Esta desaceleración situó la utilización de la capacidad instalada en un magro 46,6% hacia el mes de junio, dejando a más de la mitad de la infraestructura fabril fuera de funcionamiento y recortando de forma sustancial el margen de las compañías para absorber costos fijos.

Las repercusiones de esta caída impactan con fuerza en la estructura laboral y empresarial del rubro. Las mediciones oficiales y del sector privado confirman que, desde finales de 2023, la actividad ha perdido más de 26.800 puestos de trabajo formales —con una baja puntual de 1.229 empleos en el último mes analizado—, al tiempo que unos 750 establecimientos vinculados a las confecciones y a la fabricación textil debieron cesar sus operaciones, marcando un promedio de casi 30 cierres mensuales durante dicho período.

Un análisis detallado de la cadena de valor expone que el impacto es severo tanto en el producto final como en las etapas intermedias. En el acumulado del semestre, la fabricación de tejidos y acabados cayó un 36,3%, mientras que la elaboración de hilados de algodón descendió un 21,4%. Esta contracción en los eslabones intermedios limita el abastecimiento de materia prima interna y presiona a toda la cadena productiva. Asimismo, esta menor demanda interna ha contenido el valor final al consumidor, haciendo que el rubro indumentario y calzado suba solo un 11,5% interanual frente al 33,8% del índice general de precios.

El escenario se completa con una transformación estructural en el intercambio comercial con el exterior. Aunque el volumen total importado de la cadena se redujo casi un 20% en toneladas durante los primeros siete meses del año, la composición de los ingresos cambió drásticamente: cayeron las compras de insumos básicos como materia prima e hilados, pero las importaciones de prendas terminadas se dispararon un 60,1%. Por el lado de las exportaciones, si bien se registró un alza del 61% en dólares traccionada principalmente por los envíos de hilados, las ventas de confecciones y prendas retrocedieron, confirmando que la pauta exportadora aún no logra compensar el deterioro del mercado local.

 

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