En Libertador General San Martín, la Escuela Técnica Herminio Arrieta fue escenario de un importante despliegue de seguridad tras amenazas sobre un posible atentado.
El hecho se conoció el miércoles 15 de abril, cuando personal de la institución encontró una inscripción en uno de los baños del colegio. El texto advertía sobre un supuesto “tiroteo” previsto para el jueves 16, lo que generó preocupación inmediata entre directivos, docentes y familias. Ante la situación, las autoridades del establecimiento activaron los protocolos de emergencia y dieron intervención al Ministerio de Seguridad.
Todo se inició con la denuncia realizada por un preceptor en la Seccional Nº 11. Según se detalló, en uno de los sanitarios había inscripciones que decían “mañana tiroteo 14/4” y “si sos guapo y te la bancás no faltes”. A partir de esa alerta se dispuso un operativo que incluyó presencia policial en los alrededores de la escuela y controles antes del ingreso a clases. También se notificó al Ministerio de Educación y se reforzaron las medidas de seguridad en los accesos.
Desde la institución solicitaron además la colaboración de las familias, pidiendo que revisen las mochilas de los estudiantes y estén atentos al comportamiento de los jóvenes fuera del ámbito escolar. La intención es prevenir cualquier incidente y llevar tranquilidad a la comunidad educativa, que se vio alterada por la amenaza.
El caso de Jujuy no es aislado. Bajo la modalidad de mensajes en baños y publicaciones en redes sociales, más de una decena de colegios en cinco provincias reportaron situaciones similares. La frase “Mañana tiroteo, no vengan” se repitió con un patrón casi idéntico en distintos lugares del país, lo que encendió las alarmas de las autoridades.
En Buenos Aires, instituciones como el Carlos Pellegrini y el Instituto del Club Vélez Sarsfield registraron pintadas similares y debieron implementar operativos preventivos. En Córdoba se denunciaron episodios en al menos nueve escuelas, y en una de ellas, el IPEM 11, la policía intervino tras detectar a un alumno con una réplica de arma de fuego. En Santa Fe, luego de un hecho real que dejó un menor fallecido, las amenazas se multiplicaron como parte de un efecto de imitación.
Las autoridades de seguridad y especialistas en ciberdelito advierten que, aunque muchos de estos casos parecen bromas de mal gusto o desafíos virales, no pueden ser minimizados. En todas las situaciones se aplica el protocolo correspondiente, con intervención policial y judicial bajo la figura de “intimidación pública”, un delito que puede acarrear consecuencias legales tanto para los menores involucrados como para sus padres. Los ministerios de Seguridad y Educación de las provincias afectadas piden a las familias dialogar con los adolescentes sobre la gravedad de estas acciones y el temor que provocan en la sociedad.




