Un avance tecnológico sin precedentes ha surgido de las aulas de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), donde un equipo de Ingeniería Biomédica desarrolló un innovador dispositivo capaz de diagnosticar infartos agudos de miocardio en cuestión de segundos.
El proyecto, bautizado como Cardiotrace, utiliza inteligencia artificial para analizar electrocardiogramas y ofrecer una respuesta inmediata, atacando directamente la principal causa de mortalidad en Argentina: las afecciones cardiovasculares. Esta herramienta nace para optimizar la “carrera contra el tiempo” que enfrentan los pacientes, proporcionando una precisión médica que hasta ahora dependía de la disponibilidad de especialistas en el momento exacto del traslado o la emergencia.
El origen de esta invención se remonta a una necesidad crítica detectada en el sistema de salud bonaerense. Ante la escasez de expertos en las unidades de emergencia, era habitual que el personal de las ambulancias enviara fotografías de los estudios en papel vía servicios de mensajería para obtener una opinión remota. Para solucionar esto, seis estudiantes volcaron sus tesis de grado en la creación de un sistema que digitaliza los registros físicos y los procesa mediante redes neuronales. Aunque inicialmente se pensó en un estetoscopio digital, los investigadores adaptaron la tecnología a un escáner tras comprobar que el uso del papel sigue siendo la norma en la atención de urgencias, transformando así su investigación académica en una Empresa de Base Científica y Tecnológica (EBCT) llamada Quanttrace.
Uno de los diferenciales más significativos de este desarrollo es el entrenamiento de su algoritmo. Federico Alscher, líder de la spin-off universitaria, destacó que la inteligencia artificial fue configurada con datos específicos de la población argentina, incluyendo diversas etnias y rangos etarios locales, para evitar los sesgos que suelen presentar las bases de datos extranjeras. Bajo la dirección de Daniela Andres, del Laboratorio de Neuroingeniería, el equipo logró que el escáner no solo traduzca la imagen a datos digitales, sino que interprete las señales isquémicas en tiempo real, cumpliendo funciones de asistencia experta allí donde no hay un cardiólogo presente.
Tras recibir financiamiento del programa UNSAM Investiga, el proyecto ha iniciado una etapa determinante de validación clínica en colaboración con especialistas del CEMIC. El dispositivo ya es una realidad física, pero ahora se someterá a un estudio multicéntrico de dieciocho meses para comparar su efectividad frente a los estándares médicos tradicionales. El objetivo final de la universidad pública y de los jóvenes ingenieros es captar patrocinadores externos que permitan masificar la producción del equipo. De esta manera, se busca que el escáner inteligente se establezca como un componente esencial en todas las ambulancias del país, garantizando diagnósticos rápidos y salvando vidas a través de la soberanía tecnológica nacional.



